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|  CIUDAD DE NUEVA YORK 29 DE SEPTIEMBRE DE 1998 Las calles de la gran urbe de hierro aún estaban saturadas a pesar de que el reloj de un edificio cercano marcaba ya las diez de la noche con cuarenta y nueve minutos. Desde un cielo oscuro y nublado podía observarse el transcurso de una limusina sport de color blanco que circulaba a baja velocidad y que en ocasiones se detenía por gran rato. Cuando estaban en las esquinas de la calle 34 y la Quinta Avenida, Lester Beli tomaba en sus manos una revista de modas de la empresa "Seven on Sixth" en donde la fotografía del modelo Marco Rocci aparecía en la portada, Beli la hojeó y después la tiró al piso del vehículo sport en donde viajaba. Lester se recargó en el brazo del asiento que estaba en su mano derecha y comenzó a observar como las elegantes tiendas y demás establecimientos cerraban sus puertas. Desesperado, se levantó de su asiento y agachado caminó hacia la pequeña cantina que estaba frente a él. Al abrir el frigobar, tomó una botellita de agua purificada y la destapó. En ese momento la limusina avanzó pero se volvió a detener. Lester volvió a su asiento, tal vez esperó unos cinco minutos cuando de nueva cuenta se levantó solo para patear la pequeña puerta que estaba a un lado de la cantina indicando a su chofer que se moviera como fuera posible y retomara un camino distinto para llegar al Edificio Wellington, en la Plaza Rockefeller. Sin pensarlo dos veces, Beli hizo que el cristal de la puerta bajara. Una cara de niño, seria, intrigante y prepotente se dejó ver, Lester no miró hacia afuera ya que se acomodaba en el asiento de piel del auto sport. Beli observó tranquilamente hacia la calle pero esta vez dejando ver una mirada seria, frunció las cejas, se chupó los labios y miró todo a su alrededor. Los ojos azul grisáceos de Beli, sus facciones finas pero arrogantes y egoístas observaba a las personas que atravesaban la calle. Lester hizo que el cristal subiera, se levanto de nueva cuenta y caminó rumbo al frigobar, lo abrió y de el tomó un cubo de hielo que de inmediato lo acercó a su boca y le sopló para sentir la débil brisa que salía que aquella masa gélida. Ya en su lugar, Lester comenzó a frotar el hielo en el contorno de sus labios. Conforme sentía, recorría el hielo sobre el mentón y después lo dirigía hacia su cuello sintiendo como el agua del hielo al deshacerse recorría un camino directo hacia su pecho. Lester comenzó a abrirse la chamarra Diesel que tenía puesta, después se abrió la camisa y dejó que el agua de hielo recorriera todo su abdomen. El agua fría, que en incómoda posición era obligada a desviarse, hizo que Beli sintiera escalofríos, su cuerpo se contrajo y brincó mientras que al mismo tiempo abría su pantalón y rápidamente metía sus manos entre las piernas para tocarse abiertamente. PLAZA ROCKEFELLER CIUDAD DE NUEVA YORK, U.S.A. 23:00 HORAS Sin decir nada e ignorando por completo a su conductor, Lester abrió la puerta de la limusina cuando uno de los semáforos de nueva cuenta se puso en rojo, tomó sus dos maletas y con la botella de agua purificada en mano salió del vehículo para caminar sobre la Plaza Rockefeller. Extendió su brazo y con una mano hizo la parada a un taxi que curiosamente dejaba a algunas personas frente a él. Lester se subió y le indicó al conductor el domicilio del Edificio Wellington. ENTRADA PRINCIPAL DEL EDIFICIO WELLINGTON CIUDAD DE NUEVA YORK 23:05 HORAS Lester bajó del taxi cargando sus dos maletas. Una brisa comenzó a caer y la temperatura empezó a bajar drásticamente. Beli apenas subía los seis escalones para llegar a la puerta principal del Edificio y saludar al portero, quien a su lado estaban dos jóvenes listos para atender a Lester. Beli vio con descanso su llegada al enorme departamento que tiene en ese edificio. Proveniente de la Ciudad de México, en donde tuvo una presentación de modas en un establecimiento de gran prestigio en esa urbe, Lester observó los hermosos detalles a los que él esta acostumbrado, vio los grandes candelabros y los cuadros de Picasso, Dalí y Siqueiros, extendió la mano para saludar al portero pero fue un sobre lo que recibió por respuesta. Beli tomó el sobre e ignoró al portero, los dos jóvenes tomaron cada uno una maleta y los tres entraron de inmediato al elevador. Lester guardó el sobre en una de las bolsas de su chamarra de mezclilla color azul con vivos de color rojo, beige y azul celeste. Los dos jóvenes vestidos de color vino aguardaban ansiosamente su llegada al departamento, Beli esperaba subir al octavo piso y cuando llegaron les hizo una seña para que los dos jóvenes dejaran su equipaje a un lado de la puerta del elevador, sacó de su bolsa un billete de cincuenta dólares y se los dio al primer joven que estaba a su lado, se buscó en la otra bolsa y sacó otro billete solo que de veinte dólares, de igual forma se los dio al otro joven que ya estaba entrando al elevador. Beli caminó hasta la puerta de nogal mientras metía la mano en el bolsillo de su pantalón para sacar sus llaves. Cuando estuvo frente a ella, la puerta se abrió de par en par dejando ver a un joven bien vestido, de corbata azul cielo, camisa blanca, chaleco color melón con saco y pantalón color camello. Alain miraba a Beli como si fuese la primera vez que lo había hecho con sus bellos ojos verdes, Beli lo miró pero no sonrió, solo se dedicó a admirarlo, a verlo detenidamente, ver sus cabellos castaños claros y de patilla semialargada, sus cejas perfectamente delineadas y sus facciones finas. DEPARTAMENTO DE LESTER BELI WILLIAMS EDIFICIO WELLINGTON CIUDAD DE NUEVA YORK, U.S.A. 23:15 HORAS Era como si la realidad se convirtiera en algo que lentamente transcurre como si fuera una enorme imagen de video que camina cuadro por cuadro y en donde una delicada luz entraba al departamento para iluminarlo sensiblemente. El rico ambiente de ese plácido lugar era propicio para Lester, en donde el cuerpo desnudo de Beli, mostrando reacciones de placer y montado a horcajadas sobre Alain quien a su vez dejaba ver un rostro fino, delicado y excitado como jamás se le había visto a él, de una textura en su rostro fino y apiñonado, casi rozado, y de labios rojizos bien marcados, dejaban expandir su energía y sus sentimientos más puros. Era como si Lester cabalgara a Alain y éste último, tumbado sobre la cama y dejando ver su cuerpo bien formado y velludo de las piernas, trataba de moverse sensualmente al sentir a Beli dentro de sí. Con sus manos Alain tomaba a Lester de los glúteos y los movía fuerte sin dejar de penetrar a Beli con su vaivén mientras ambos dejaban salir de sus gargantas gritos y gemidos que se expandían por todo el departamento. Alain se entumía al sentir a Beli montado sobre él, a los dos jóvenes les gustaba verse sudar y sentir que cada uno hacía su parte ignorando una enorme cama queen size decorada y arreglada delicadamente con ropones de seda bordados con detalles en hilo de oro que servían como simple sostén. Es Beli quien miraba a Alain y con más énfasis, con movimientos grotescos, obligaba a su novio a que llegara al clímax pero Alain se las arreglaba para no llegar y aguantar un poco más. Lester es inteligente, sabía como solucionar ese tipo de eventualidades y literalmente trabajó un poco más para que su pareja llegara al orgasmo. Cuando ambos lo hicieron, Lester aprovechó el cansancio de Alain y de inmediato tomó las piernas de su novio y se acomodó para poder penetrarlo. Ambos seguían con su intimidad, Lester lograba acomodarse para besar a su novio y seguir moviéndose rápida y plenamente mientras aún se mantenía dentro de Alain. Beli dejó a su novio y se echó al colchón para estar junto a Alain, ambos se miraron y se sonrieron. La presencia varonil de Alain del cual no se le notaba, al igual que a Lester, algún rastro de feminidad o desviación, hacían de Beli el ser más lleno de todo el planeta. Lester, desnudo, atravesó la cama y se sentó en el colchón al lado contrario de Alain y tomó del buró su chamarra de mezclilla y de ella sacó el telegrama que le habían dado. En sus manos aún tenía la chamarra de la afamada marca, de inmediato la acomodó de nueva cuenta en el buró y se dispuso a leer. Comenzaron a verse impresionantes destellos en el cielo y los relámpagos ruidosos empezaron a hacer su aparición mientras que una fuerte granizada caía. Alain trataba de mantener el aliento y respiraba fuerte, profunda y seguidamente mientras estaba sobre el colchón. Beli abrió el sobre y sacó un trozo de papel, tomó el telegrama y encendió deprisa una lámpara que alumbraba tenue. Lentamente, Beli dejó caer el papel dejando ver un rostro angustiado que poco a poco destruía sus entrañas. El papel cayó al piso alfombrado, fue un texto tan aterrador el que contenía esa hoja que Lester comenzó a temblar: "Discúlpame pero tengo HIV Creí conveniente escribírtelo" JEAN ETIENNE Ese fue el texto que atontó al joven de tan solo 19 años de edad mientras que, al mismo tiempo, Beli alzaba la cabeza y miraba hacia arriba gritando un ".. No.... " eterno que espantó a Alain y éste cayó de la cama. Lester se llevó las manos a la cara y su novio de inmediato se levantó para acompañar a su pareja, vio el papel tirado en el piso, lo levantó y comenzó a leerlo. Sólo una lágrima rodó por la mejilla derecha de Alain. -Lester.. -dijo Alain con una ternura no creyendo lo que leía pero que en segundos esa voz se hizo directa, fuerte y violenta- ¡Me jodiste la vida! -Alain miraba a Beli y éste solo veía el suelo ignorando lo que su novio le reprochaba- ¡Me jodiste la maldita vida! ¿Cómo pudiste hacerme esto? ¡¿Cómo?! Los ojos azul grisáceos de Lester comenzaron a mirar los ojos verdes y brillantes de Alain. No hubo respuesta a la desesperación de ese joven delgado y de buen cuerpo aún con la edad de 18. -Yo.. Maldigo el día en que te vi por primera vez.. -Alain comenzó a llorar abiertamente y se hincaba frente a Lester arrepentido de lo que le había dicho-No.. No es cierto. -Aquello en México.. Solo fue una aventura que.. -Ahora me doy cuenta -respondió Alain llorando mientras cerraba sus puños-¿Siempre fue así? ¿Sólo una aventura? ¿¡Fue nuestra relación eso, Beli!? Los relámpagos eran los únicos que iluminaban el departamento lujoso de Alain y Lester. -No sé como explicártelo.. -No.. -de inmediato respondió Alain- Ya no puedo vivir con alguien que siempre me ha mentido. Esta vez, cumpliré mi promesa, Lester. -No se como.. -Lester miró a Alain temeroso y con lágrimas en sus ojos. -¡Maldito estúpido! -replicó Alain- ..¡Te acostaste con otro y ahora ve las consecuencias! ¡Me jodiste la maldita vida!¡Me contagiaste!¿¡Qué no te das cuenta¡? -sin pensarlo caminó a los closet, abrió uno y sacó una playera de color azul celeste, regresó, y sin pensarlo, como una simple reacción, golpeó a Lester y regresó a los closet para vestirse y tomar su ropa. -Discúlpame.. -se escuchó una voz de quien fuera el hombre número dos en la industria de la moda en todo el planeta. Alain salió del departamento, salió del Edificio Wellington y no miró hacia atrás. Dejó lujos y detalles, dejó fama y todo lo que el Edificio adornado con grandes candelabros y pinturas famosas tenía en el lobby. Miró hacia el negro cielo y con el agua helada que caía en su cara se confundían sus amargas lágrimas mientras se echaba correr hacia ningún lugar. DEPARTAMENTO DE LESTER BELI EDIFICIO WELLINGTON CIUDAD DE NUEVA YORK, U.S.A. DIEZ DIAS DESPUES 03:55 A.M. El enorme departamento estaba muerto. No había luz, música o alguna otra cosa que sugiriera armonía, todo estaba triste, opaco y sin esperanza. No había luz puesto que a la caja central de fusibles se le habían fundido cinco de esos pequeños objetos ocasionando que todo el edificio se quedara sin el servicio. Beli estaba en su sofá recargado en el respaldo mirando hacia la calle a través de un enorme ventanal. La mirada de Lester era tímida en ese momento, de vez en cuando lagrimeaba pero él se incorporaba inmediatamente, aunque en cada intento fallaba. De repente, un ruido hizo que ese pesado ambiente se rompiera, el cerrojo de la puerta principal comenzó a hacer ruido, era la llave de la puerta la que entraba y daba vuelta para abrirla, Lester miraba con ansiedad hacia la entrada y despacio se levantó para dirigirse hacia la enorme vitrina de su comedor y sacó una vela para alumbrar el lugar, Beli dejó verse tal cual estaba vestido, usaba un pants de color gris en aquella ocasión. Los ojos azul-grisáceos de Beli comenzaron a lagrimear. Su piel blanca, sus 1.79 metros de altura, un centímetro más alto que Alain, sus cejas de color café castaño medio dejaron ver a un joven sensible y preocupado por la tremenda y cruel situación por la que atravesaba. Al fin, la puerta se abrió. Alain entró a lo que fuera también su departamento. Lester, aún de pie esperó ansioso a que lo mirara pero no fue así. Alain pasó frente a él y lo ignoró, entró a la recámara y sacó de los closet sus valijas. Las llenó con su ropa y salió de la habitación. Tardó tal vez cinco o seis minutos y frente a él tuvo que mirar a Lester quien aún lo esperaba de pie, dejó sus valijas a un costado de la entrada principal y caminó rumbo a Beli. -No tengo palabras para pedirte perdón.. -Lester lo miró directamente a sus ojos y continuó- ..No creí que regresaras. -Fui un amante de juguete ¿verdad? -le dijo Alain. -Perdóname.. -respondió Lester y agachaba la cabeza al mismo tiempo. -Yo soy el otro, al que traicionaste.. -Alain trataba de que Lester lo mirara pero no pudo hasta que gritó- ¡Mírame! ¡Fui yo el que te tocó por primera vez! ¡Yo accedí, dejé todo por ti y así.. Así me pagas! -Yo.. -respondió Beli mientras miraba a Alain llorar. -Aunque todo esto haya pasado -comentaba Alain mientras se acercaba a Lester y lo abrazaba fuertemente- Lester.. -Alain comenzó a susurrarle a Beli en el oído- Solo por hoy desnúdate, apaga esa vela solo un momento, piensa que soy un intruso, uno de tus amantes, y hazme el amor como lo hiciste la última vez porque ahora me tengo que ir. -Por favor, no te vayas -Lester trató de impedir que Alain lo dejara, Beli lo miró con ojos de ternura y piedad pero su novio estaba totalmente seguro de lo que tenía en mente- Yo.. Tú no sabes cuanto te quiero. -Solo.. -respondió Alain fríamente- hazme el amor como lo hiciste la última vez, a ver si puedes. -¿¡Por qué!? ¿Por qué solo me pides eso? -la tez apiñonada de Alain, sus cejas castañas claras al igual que su cabello, su cuerpo delgado, plano y semimarcado, y su imagen de niño aún pero con unos maravillosos ojos de color verde que miraban a Lester de manera tierna, solo se dedicó a mirarlo- ¡Dime!! ..Alguna vez tú también me traicionaste. No hubo palabra alguna por parte de Alain Becker. Solo volteó y caminó rumbo a la puerta, tomó sus maletas y comenzó a girar la perilla. Beli no aguantó las ganas de tocarlo, corrió tras de Alain pero ya era demasiado tarde. Lester se quedó mudo y congelado frente a la puerta que lentamente se cerraba y en donde todo al fin terminaba. RESTAURANTE GOURMET SEA GRILL CIUDAD DE NUEVA YORK, U.S.A. OCTUBRE 11 DE 1998 22:30 HORAS Lester fue recibido como de costumbre. El manager del lugar lo guió a su mesa preferida al fondo de este restaurante "chic" y de inmediato ordenó que lo atendieran. Beli se sentó de tal modo que podía ver a las personas que entraban al lugar, tratando, de esta manera, el poder ver a Alain. Este era el lugar favorito de los dos, lo visitaban hasta los cinco días de la semana pero en esa ocasión no ocurrió nada que alegrara a Lester. Terminó su cena y de inmediato pagó con su tarjeta American Express. Se levantó de la mesa y caminó rumbo a la salida. El aire era frío y aunque él vestía bien, con un traje de color café claro y corbata dorada, decidió caminar hacia la pista de patinaje esperanzado a encontrarse con Alain. PISTA DE PATINAJE EN EL CENTRO ROCKEFELLER CIUDAD DE NUEVA YORK, U.S.A. OCTUBRE 11 DE 1998 23:30 HORAS Ya era tarde y casi no había personas patinando sobre la pista, había una que otra pareja disfrutando el momento, gritando, hablando y riendo abiertamente. Lester llegó caminando tranquilo pero deprimido, tenía ojeras que, aunque no se le marcaban, connotaba la imagen de desesperado. Detrás de la estatua, el dios Hermes, que alegre y aferrado alienta a la ciudad, Beli observaba detenidamente y en su depresión vio como los ingenieros apenas colocaban los primeros andamios para la reconstrucción del famoso árbol de Navidad. De inmediato llegó al anden en donde se ve la pista por completo. Se recargó y miró perdido todo a su alrededor pero tampoco nada ocurrió. Caminó de nueva cuenta y bajó las escaleras, no subió a la pista sino que se sentó en una de las banquitas que estaban ahí. Beli se levantó y se quitó su saco, lo dejó acostado en la banca, se arremangó la camisa y después, al ver que la pista estaba ya vacía, se subió a patinar con los zapatos que traía puestos. Había unas escaleras al otro lado de la pista pero de frente al Hermes Lester se aventó a medio patinar tratando de romper con su sufrimiento. Daba fuertes vueltas que finalmente terminaba en el suelo helado pero Beli se levantaba para correr y deslizarse sobre el hielo. Frente al Hermes, en aquellas escaleras que antes se mencionaron, sobre un pequeño puente se veía la silueta de una persona que cargaba sus patines de hielo. Lentamente Beli volteaba para ver sin querer hacia donde esa persona caminaba, alzó la mirada y vio fascinado como Alain camina despacio y a contraluz hacia la pista. Por detrás, ese haz de luz que opacaba a Alain deslumbró a Lester, pero a pesar de que no podía verlo bien supo que su novio había llegado. De nueva cuenta la temperatura descendió salvajemente. Lester se levantaba para ver mejor a Alain, comenzó a deslizarse sobre el hielo y cuando Alain ya tenía puestos sus patines bajó a la pista y se dio cuenta ya tarde de que Lester estaba ahí. Alain comenzó a llorar, sintió un fuerte dolor en el pecho que de inmediato reprimió pero no podía controlarlo. Entonces Beli se armó de valor y se deslizó hasta donde él estaba. Alain Becker también comenzó a patinar con rumbo a donde Beli estaba pero cuando los dos estuvieron frente a frente, Alain empujó con fuerza a Lester logrando que éste se cayera y se deslizara hacia el tubo de contención para que se saliera de la pista. El cuerpo de Lester se estrelló fuertemente en el concreto y con dolores en los costados se levantó y de inmediato subió a la pista de nueva cuenta. -Este incesante ser.. -se decía Beli a sí mismo- El que siento que se come mi más profunda entraña añora tu presencia pues extraña tus caricias y tus besos, tus facciones y tus ojos, la voz que sale de tu hermosa garganta cuando estábamos juntos a partir del día en donde tú y yo juramos estar siempre unidos a cualquier hora, en cualquier tiempo y en cualquier lugar y momento. Alain, juré vivir contigo frente al icono que no creo y aún así acepté ser tu concubino solo para estar aquí contigo y no añorar el gusto de la separación. Alain, si vieras como estoy, vivo con el resplandor de tu bella presencia y admiro tu energía que ahora extraño desesperadamente. ¿Por qué será que ya no me amas a sabiendas de que tú también traicionaste tu conciencia? Yo, aún te amo Alain.. Y te juro que daré mi vida por ti. Otra vez estaban frente a frente estos dos jóvenes, solo que esta vez, Alain y Lester se detuvieron al mismo tiempo a pocos centímetros de distancia.. -Te extraño -de inmediato hablo Lester- Por favor, regresa. -No.. -respondió Alain- Me lastimaste y me destruiste. -Te amo.. -Ya no puedo amarte.. Ya no te amo.. -Me amas Alain.. Todavía me quieres, acéptalo. -dijo Beli a Alain cuando de pronto su novio se volteó y dejó a Lester en la pista, solo. Patinando, Alain se fue del lugar helado, con trabajo subió las escaleras y dejó a Beli abandonado. DEPARTAMENTO DE LESTER BELI EDIFICIO WELLINGTON CIUDAD DE NUEVA YORK, U.S.A. 01:00 HORAS OCTUBRE 12 DE 1998 Lester Beli se quitaba la ropa tristemente y desnudo caminaba hacia la bañera, abrió la llave para que el agua caliente saliera y entró. Tomó la barra de jabón y comenzó a frotar su cuerpo, empezó a llorar y tiró el jabón al piso. Sin decir palabra alguna y con la mente llena de cosas, Beli ignoró por completo al agua y se sentó en uno de los rincones de la bañera para desahogarse. PARQUE CENTRAL DE LA CIUDAD DE NUEVA YORK OCTUBRE 12 DE 1998 01:15 HORAS Alain corría sin detenerse ya sin los zapatos para patinar. Árbol tras árbol cruzaba y no se le veía rumbo a seguir, venía pensando lo que había hecho pero no perdía el ritmo al correr. -Para que hacerme el tonto -se decía a sí mismo- lo que tengo nadie me lo puede quitar.. No tengo familia a quien irle a llorar, solo tengo a Lester.. A ese estúpido que siempre me ha engañado a sabiendas de que yo ya me había enterado. ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¡Qué carajos tengo que hacer! -de repente se detuvo a gritar y a escuchar sus gritos eternos y lastimosos que el eco se encargaba de expandir- ¡Qué diablos tengo que hacer! -Alain se hincó en los prados del Parque Central, con sus manos en la cabeza y llorando a lágrima abierta se jalaba los cabellos con desesperación. Alguna vez escuchó que el destino tiene escrita la vida de las personas y entonces buscó un culpable- ¡Dime Dios!! ¡¿Quién es el que escribe el destino?¡ Alain abrió los ojos y miró a su alrededor. Con lágrimas en sus ojos hinchados y rojizos observó a la radiante Luna que lo acompañaba en ese transcurso de tiempo. Se calmó y después se echó a correr de nueva cuenta. DEPARTAMENTO DE LESTER BELI EDIFICIO WELLINGTON 01:18 HORAS -Mi cuerpo muerto no podrá jamás sanar mis heridas. Mi vida estancada nunca más brillará como una estrella que refleja su radiante presencia y que acompaña a la Luna por siempre.. Y al Sol. -Lester lloraba amargamente mientras miraba hacia el suelo y observaba como el agua ya tocaba sus pies- Eso ya no podrá ser. ¡Ya no podrá ser porque toda la culpa la tengo yo! ¡¿Por qué mis impulsos fueron los culpables de tal arbitrariedad?! -Estaba en cuclillas en uno de los rincones del baño en la regadera y cerraba los puños sufriendo grandemente y sintiendo como su corazón se llenaba despacio de espinas que lo herían desde su más profundo ser- ..¡Alain!! ¡Mira que siempre me he levantado de las adversidades pero esta vez no puedo hacerlo porque me haces mucha falta!! ¡Me hace falta verte y sentirte, escuchar tu voz y amarte como lo hacíamos desde el primer día en que nos vimos! -Lester, aún con los puños cerrados se golpeaba la cabeza mientras el agua que caía se iba por una coladera dorada en su baño de mármol blanco. El vapor del agua opacaba fuertemente la imagen de Lester semisentado en un suelo rayado- ¿Por qué los rayos del Sol dejaron de alumbrar mi vida? ¡Dios, aunque no creo en ti, aunque acepté tu ritual mira lo que me he obligado a hacer, mira que me degrado totalmente y así mi vida y mi sentir! ¡Perdóname esta falta y ayúdame! -se escuchó la voz de Beli por todos los rincones del departamento en donde solo una débil luz color azul rompía el ahogado ambiente de llantos y de desesperanza- ..¡Maldita sea la suerte en que he vivido toda la vida! ¡Por favor! ¡Ya no quiero más Yo.. Ya no quiero más!! Ya no.. -susurró y seguía tirado en el piso ignorando el agua caliente que poco a poco se acababa. Era la posición fetal en la que Lester estaba y juntando sus brazos y manos hacia él aún no podía contener el baño de lágrimas que lo cubría por completo. HOTEL PLAZA FRENTE A LA ENTRADA PRINCIPAL (TODAVÍA EN LA ACERA DEL PARQUE CENTRAL) OCTUBRE 12 DE 1998 01:25 HORAS Con lágrimas en sus ojos pero con una sonrisa esbozada débilmente en su boca, Alain continuaba corriendo pero esta vez en dirección al Edificio Wellington. Cruzaba rápido la calle hasta llegar a los aparadores del Hotel, se le notaba una sonrisa de aceptación y él mismo se obligaba a correr aún lo más rápido que le era posible. DEPARTAMENTO DE LESTER BELI 01:30 HORAS -Ya no.. -la cara de Beli estaba rojiza, morada y sin energía, ya no podía hablar más por lo cansado que estaba-Alain, daría mi alma por ti. Solo ven una vez más.. -el agua escurría de los cabellos dorados de Lester pero aunque en ese momento el agua de la regadera se había quitado automáticamente, Beli continuó tirado en el piso- ..Por favor.. -Lester apenas podía abrir los ojos pero continuaba en su depresión e ignoró todo- ..¡Escucha, esta mañana olvidaste decirme.. Adiós Alain!! ..Como siempre.. Como siempre lo hacías.. HOTEL PLAZA ENTRADA PRINCIPAL OCTUBRE 12 DE 1998 01:35 HORAS -Ya es de mañana.. Para ti ya es de mañana.. -Alain continuaba corriendo, tenía una gran fuerza física que lo apoyaba a continuar- ..Siempre confundiste la mañana de la madrugada.. ¡Pero que diablos importa eso ahora! ¡Lester, yo te amo!! -Alain corría rápidamente, logró brincar y pasar por un pequeño espacio que estaba entre dos automóviles estacionados sobre la acera del Hotel de gran lujo. Cuando a punto estaba de cruzar hacia la otra calle, Alain Becker tocó el suelo sin problema alguno, ya encarrilado, continuó a gran paso su camino pero no se fijó de los lados opuestos de la calle. Solo vio dos luces que lo alumbraron, Alain iba tan rápido que no pudo detenerse a tiempo. Solo sintió el golpe, observó todo y voló literalmente por los aires. DEPARTAMENTO DE LESTER 01:35 HORAS -¡Te amo Alain!! -gritó Lester mientras abría los ojos y con suma fuerza de nueva cuenta se logró escuchar el tono de su voz en todo el departamento. CALLE A UN COSTADO DEL HOTEL PLAZA CIUDAD DE NUEVA YORK 01:35 HORAS El cuerpo de Alain cayó al piso estrellándose contra el concreto. Fue la cabeza lo que primero tocó el suelo rompiéndose el cráneo y brotando y manchando de sangre al auto que lo arroyó. Alain yacía tirado con los brazos extendidos, con las piernas rotas y con los ojos abiertos, sus fosas nasales sangraban a chorros, el charco de sangre comenzó a expandirse mientras el vehículo escapaba rápidamente. HOSPITAL SAINT GERMEN CIUDAD DE NUEVA YORK 12 DE OCTUBRE DE 1998 21:56 HORAS -Él tenía una placa metálica en donde estaba escrito su teléfono -uno de los doctores que había recibido el cuerpo de Alain hablaba con Lester quien demacrado caminaba por los eternos pasillos blancos de aquel hospital- No se podía hacer nada, señor. -Quiero verlo.. -Por favor, tiene que identificar el cuerpo para que nosotros podamos tramitar su salida y.. -No hay problema -respondió Beli- yo me encargaré de todos los trámites. -¿Es usted familiar? -No -respondió Lester lagrimeando y llevando su mano a la nariz para limpiarse- Yo fui su novio. -Lo llevaré a la morgue.. -¿Hicieron análisis? -No. -Quiero hacerme un estudio, doctor. -¿De qué? -Creo que me contagié.. Usted sabe doctor. -Podemos hacer algunos preliminares -indicó el médico- pero no sabremos a ciencia cierta si tiene el mal -Esta bien.. MORGUE DEL HOSPITAL SAINT GERMEN 22:00 HORAS El lugar era un enorme cuarto de ladrillos gruesos y oscuro en donde solo un sector con luces azules y blancas connotaban el frío ambiente del lugar. Había tres enormes refrigeradores en donde los cuerpos estaban. Lester dejó al Doctor y caminó hacia el primer refrigerador pero al verlo estaba vacío, siguió con el segundo y el cuerpo de una hermosa niña ocupaba el lugar, caminó hacia el tercero y vio a Alain con sus ojos abiertos, desnudo y pálido, congelado. -¡Alain!! -con desesperación, Lester se aventó al grueso cristal y quedó pegado, y con lágrimas en sus ojos escurriendo por toda la cara, Beli no pudo controlar su llanto- ..¡Perdóname Alain!.. -susurró pero ya no pudo continuar, sus palabras estaban entrecortadas por las lágrimas que estaban en su garganta- per..dó..name.. -Lo lamento -continuo el doctor- En verdad lo lamento -Lester aún estaba pegado en el cristal escuchando al mismo tiempo al médico- Los velatorios están a un costado del hospital, son de la misma empresa, si usted gusta.. -No, yo me encargaré de todo.. FUNERARIA OXFORD 13 DE OCTUBRE DE 1998 02:00 HORAS Al centro estaba el ataúd abierto, lleno de flores y de rosas de color rojo, arriba estaba empotrada la imagen de un crucifijo en la pared. Dos sirios encendidos, uno a cada lado de la caja fúnebre. Lester estaba sentado en una silla, agachado y viendo hacia el piso junto al ataúd. Lo demás, el espacio, estaba vacío. Silencio, eso era lo que se escuchaba, absoluto silencio. Beli vestía en aquella ocasión un traje de pana color rojo carmín con camisa blanca y sin corbata. Continuaba agachado mirando al suelo, recordando los pasajes que juntos habían vivido apenas unas semanas atrás. De repente, solo el llanto de Lester se dejó escuchar por todo ese cuarto de color beige, el piso estaba bellamente alfombrado con pétalos de flores que aún así no lograban retener las lágrimas de quien fuera el segundo hombre más bello del mundo. El eco de los sonidos que Lester producía al llorar rebotaban por toda la habitación pero aún así continuaba escuchándose el silencio.. -Alain.. -recordó Beli- ¿ves esa estrella? -Si. -Pues, ese eres tú. -¿Sabes que hace brillar a la Luna? -le preguntó Alain a Beli. -El Sol.. -respondió Lester sonriendo. -Pues..-Alain sonríe y observa a Beli quien también se le queda viendo con ternura a los ojos verdes de su novio -Ese eres tú. Una lágrima rodó por la cara tersa y delicada de Lester, todo continuaba en absoluto silencio. Aquella sala estaba cerrada desde adentro y nadie tenía acceso, Beli no despegaba la vista de piso lleno de pétalos, había un hermoso arreglo floral de claveles rojos y blancos en la base del soporte que sostenía el ataúd y sin querer, un clavel se rompió y se cayó al piso.. -¿Alain? -Lester levantó la mirada dejando que aquella lágrima terminara de recorrer su mejilla y saliera del contorno de su rostro. La lágrima bajaba lentamente dejando ver un hermoso brillo que opaca fácilmente el brillo de un diamante y en el que, conforme rodaba en sí, débiles colores se asomaban penosamente mientras se dirigía hacia el piso. Cuando aquella lágrima de apagó, diminutas y delicadas lagrimillas saltaron para mojar los enormes pétalos que se encontraban en el suelo- ..Siempre estaré a tu lado hasta la eternidad.. Alain estaba de pie frente a una zapatería en el Centro Comercial Rockefeller. Lester observaba un cinturón frente a un aparador a pocos metros de su novio. Beli volteó para ver a Alain, sus labios se humedecieron y Lester se echó a correr. Alain apenas logró ver a Beli y se mantuvo erguido, de un salto Beli sonreía libre sin importarle lo que la gente que estaba a su alrededor pensaran o dijeran, Alain solo extendió sus brazos para recibir a Beli en pleno aire. Cuando cayó en los brazos de Alain, Lester lo beso desesperadamente y después lo abrazó fuertemente. Todo estaba en absoluto silencio, Lester caminaba despacio hacia el ataúd, cerró los ojos y después los abrió cuando ya estaba frente al cuerpo. Posó su mano derecha sobre el féretro y se asomó a donde Alain yacía acostado. Los ojos rojos, irritados e hinchados de Lester vieron al cuerpo. Alain estaba acostado sobre unos ropones de algodón, vestía el traje que más le agradaba, era un saco y pantalón negro a rayas verticales, con camisa azul y una corbata-moño en forma de una araña viuda negra. Lester comenzó a llorar, observó detenidamente a Alain, vio sus ojos ya cerrados a la fuerza, miró su piel que aún mantenía la frescura y energía que antes deslumbraba a Beli y su tan bien y bella delineada boca. Alain corría por la playa en Cancún, cuando por primera vez visitaron México durante una exposición en el Centro de Convenciones de esa ciudad, un mal paso hizo que Alain se cayera sobre la cama de arena que tenía bajo sus pies, dejó que la brisa y el agua matinal tocara su cuerpo esbelto. Lester, quien estaba junto a él no cayó pero se tumbó sobre su novio, lo besó mientras Alain lo abrazaba tiernamente y juntos sentían la fría agua que los mecía. Lester extendió su mano recordando aún los momentos que juntos vivieron, no podía controlar su llanto, tocó la cara de Alain y comenzó a recorrerla.. Ambos llegaron corriendo a la ventanilla para dejar sus boletos, los dos comenzaron a llorar cuando se subieron al barco en uno de los puertos más famosos de Inglaterra. Aunque no es de importancia mencionar, de inmediato ambos fueron a la popa para decirle adiós a su país tan amado. Eran las siete de la noche cuando un fuerte chillido dio la señal para que los pasajeros comenzaran a despedirse con flores y demás objetos que arrojaban por la borda. Eternas fueron sus lágrimas cuando el barco inició su camino hacia América. Alain miró hacia la multitud y logró ver a Nick, su antiguo amor. Lester también lo vio y más se juntó a Alain. Nick comenzó a caminar rumbo al puente donde las personas subían al barco pero un marinero le impidió caminar más. Alain no se despegó de la mirada de Nick y Lester únicamente abrazó a Alain. Nick jamás les quitó la mirada de encima, enojado y sin dejar de ver a los dos jóvenes jaló al primer hombre que pasó junto a él y lo besó fuertemente en la boca para después aventarlo. Lester nunca vio a Nick hacer semejante cosa, lo miró por última vez y se grabó toda la apariencia física de ese joven de cabellos amarillos, de ojos azules y de gran altura, Noruego y de nariz recta y respingada más que Alain. CALLE 59 CIUDAD DE NUEVA YORK 16 DE OCTUBRE DE 1998 Aquella mañana, Lester caminaba lentamente mientras miraba entre los aparadores de las tiendas. Vestido de negro, desde los zapatos hasta la gabardina que tenía puesta, se asomaba de vez en cuando entre las tiendas Lord & Taylor, Sacks Fifth Avenue y, Berdof & Goodman. Las personas que caminaban rápidamente hicieron que Lester Beli se perdiera entre el tumulto de aquellos que se dirigían a sus trabajos después de ir a almorzar.
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