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| Alain y Nicholas "Quisiera que en este mismo momento, frente a toda esta maldita gente que nos ve y que nos odia, retomaras el valor para hacer el amor frente a todos estos fracasados. Como tú y yo lo hacíamos en las calles mojadas de nuestra querida Londres. Cuando tú y yo suponíamos cubrirnos de las pesadas aguas del cielo y yo, muy despacio, metía este trozo de mi vida para hacerte gozar. Y más aun cuando las personas caminaban frente a nosotros e ignoraban lo que hacíamos en plena calle".: Nicholas a Alain en 1996  Una espesa niebla comenzó a invadir la ciudad, el cielo se convirtió en una mancha de lodo café que volaba sobre nosotros, era hora para que los hijos de la noche salieran a disfrutar de los amoríos prohibidos. La tranquilidad se apoderó de Londres, las calles empedradas, los edificios góticos y renacentistas, quienes paseaban eran los amantes que disfrutaban del ambiente urbano. Aquella noche espesa, Nick, vestido de playera negra con pantalón del mismo tono, con una camisa anaranjada y chamarra de mezclilla negra, caminó por los callejones oscuros de Londres. Sus cabellos amarillos le dieron la apariencia de un joven de dieciséis años de edad. Con la camisa de fuera, sin fajar, Nick caminaba tranquilamente, sin pesar, logró ver una sombra cuya altura en los labios, la luz diminuta de un cigarrillo encendido se dejaba ver, aquel joven de cabellos rubios rizados y delgado alzó la mirada al ver a Nick acercársele y ambos se sonrieron. La mirada inocente de Nick invitó a aquel joven rizado a estar a su lado, ambos tomaron un taxi y se retiraron del lugar. La casa de Alain y Nick siempre era tórrida testigo de los terribles amoríos de Sterling. Esa vez, el rizado joven entró a la habitación de Nick y Alain, las luces se encendieron y dentro de aquella recámara tres hombres jóvenes esperaban ansiosamente a su juguete. Nick se sentó en el sofá mientras terminaba de fumar tranquilamente y miró las reacciones de su rizado acompañante -Tú solo, -le dijo Nick al tiempo que echaba el humo del cigarro al aire y comenzaba a quitarse los zapatos- haz tu trabajo. Con una mirada seria, de desconfianza, aquel niño comenzó a quitarse la ropa, aceptando el trato que tenía con Sterling, sólo unas cuantas libras costaría el placer de aquellos hombres. Sobre la cama estaba ese rizado joven de cara tierna dejando que Nick lo penetrara grotesca y salvajemente mientras que los otros tres se acomodaban para morder, lamer y besar el desalentado cuerpo del joven. Terminando Nick seguía otro, terminando el segundo le seguía un tercero, penetrando al ya sangrante hombre rizado. Nick estaba frente a la cabeza de ese juguete de placer que lloraba y gritaba a viva voz, vigilaba detenidamente a los lazos que sujetaban a ese joven rizado para que no se rompieran, Nick tomó la cabeza de ese joven y movió su cuerpo, acomodado al nivel de su falo, mucho muy sexual, aprovechando el rasurado cuerpo que recién se había hecho. Solo gritos y carcajadas se escucharon en aquella habitación. Aquellos estaban acomodados cada uno con la parte que le agradaba, uno le besaba el ano y otro le chupaba los pies, el tercero obligaba a ese niño de cabellos rubios rizados para que le chupara el pene. Nick, por el contrario, orinaba sobre todos ellos. Las luces eran de color ámbar, algo muy íntimo. Cuando al fin pudo eyacular sobre la cara de ese triste niño, sin remordimiento alguno bajó de la cama, tomó de su buró un cigarrillo y lo encendió, comenzó a fumar y caminó hacia una de las ventanas del cuarto, abrió una y miró la luna llena que apenas se dejaba ver. El rostro de Nick estaba totalmente blanco ya que el haz de luz lunar le daba en la cara por completo, sus labios estaban marcados de un tono rojizo y sus cabellos de un amarillo brillante, a sus espaldas se observaban muy borrosos los cuatro individuos teniendo relaciones. Tres horas después un auto cruzó Farringdon Street solo para aventar al joven que anteriormente les había servido. Ese joven no se movió, dejó que lo echaran al concreto tal perro muerto, solo jadeaba pero esta vez de dolor, sus ojos estaban hinchados y con derrames, tenía huecos en su cabeza en donde el cabello rubio de ese joven no alcanzaba a cubrir, su nariz y boca sangraban, su cuerpo estaba amoratado y su ano estaba destruido por tanto abuso. Momentos más tarde, Alain entró a su casa y vio a Nick tirado en el sofá, gritando y sudando, aprovechando el silencio mientras se masturbaba fuertemente. -Alainsito, -le habló Sterling mientras apretaba sus dientes tratando de aguantar y dejándose llevar por el éxtasis tocando todo su rasurado cuerpo- Apúrate, estate conmigo esta noche. Toda la jodida noche. Alain yacía acostado mientras Nick Sterling estaba sobre él, con sus fuertes vaivenes y con sus golpes, ambos gozaban abiertamente mientras hacían el amor. Solo un movimiento, una mirada de los ojos verdes de Alain hizo que todo terminara, un preservativo usado estaba sobre el buró de a lado y Becker aprovechó el momento para aventar a Nick, éste solo se acomodó de nueva cuenta en el colchón dejando colgando a su flácido pene. -¿Qué diablos te pasa? -respondió viendo a Alain y respirando fuertemente. -Dime ¿Por qué traes a otros a mi cama y los acuestas..? -Alain tomó el condón y se lo aventó a Nick a la cara- ¡Y además, el colchón está mojado!! -Tú, ya me conoces. -respondió Sterling riendo- Sabes que me gusta divertirme con amigos. -¡Nunca respetaste mi presencia! -le gritó Alain mientras se aventaba a golpes sobre Nick. -Sí.. -le expresaba Nick mientras sentía los golpes de Alain- Sí.. Sabes que eso me excita, peleemos. Comenzó a salir sangre de las fosas de Nick, este simplemente gozaba los golpes que recibía de Alain pero como era normal, se hartó. -¡Ya, basta! -gritó y detuvo con su mano el golpe que Alain estaba por darle- ¡¿Qué diablos te pasa?! -¡Estoy harto de ti y de tus mentiras! -le respondió Alain- ¡Ya no quiero verte más! -¡¿De qué se trata todo esto?! -le gritó Nick. -¡Me cansé de tus caprichos insolentes! -¡Tú gozas lo que cada noche te hago desde hace cinco años! -Ya me cansé.. -le dijo Alain. -No. -Sterling fue directo- Te dije que nunca, entiendes mi niño bonito.. -Nick de inmediato se le acercó de un modo amenazador, su mirada fue fría y sus palabras eran directas y crudas- Nunca te voy a dejar. Mucho menos, ahora.. -Sterling se levantó y tomó a Alain de los brazos, lo aventó y este cayó sobre el colchón, y de inmediato se acomodó para hacerle el amor y así pasar la noche. THE WESTMINSTER CATHEDRAL VICTORIA STREET s/n, BELGRAVIA, LONDRES, INGLATERRA. 19 DE AGOSTO DE 1996 17:30 HORAS Abrimos las pesadas puertas de la Catedral y observamos que estaba totalmente vacía. Todo estaba oscuro, como si no hubiese color, todo estaba en blanco y negro. Sólo el color rojo de la alfombra, acompañada, a los lados, de veinte cirios pascuales encendidos que emanan una delicada flama azul. Los rayos del sol, que apenas y podían sobrepasar los gruesos domos de cristal que estaban en las fuertes paredes de concreto, se presentaron como hilillos de color blanco. Caminamos sobre la alfombra roja que nos llevó al altar mayor, miré el techo de esta gótica construcción, a los lados, los enormes pero fascinantes arcos adornaban este lugar nuevo para mí. Todo estaba equilibrado y puro, como si en verdad existiera un único gobernante espiritual. Seguimos caminando hacia el altar, bajé mi mirada y pude ver mis zapatos negros y mi pantalón de gamuza color vino. Continué viendo con temor las enormes imágenes que llaman celestiales, las vi de una manera simple pero pude ver el aura que rodea a las cosas. Era algo especial. Imágenes de un tono verdoso metálico, sensacional. Alain subió dos escalones y caminó hacia una mesa que está al frente, sus manos tocaron una concha marina y después me invitó a subir. -Alain.. -lo miré y me gustó estar frente a él, vestía todo de negro, desde la gabardina de plástico hasta los zapatos de charol- Yo, no soy creyente. -me detuve. -¿Qué? -me preguntó viéndome seriamente-. ¿Y eso va a impedir nuestra decisión? -No.. -respondí alegre e inicié mi camino. Subí al altar y juntos caminamos hasta llegar a un nicho en donde esta la imagen de una Virgen. A nuestra derecha esta una enorme Cruz, y a nuestra izquierda una Cruz con la imagen de Jesucristo. Ellos eran nuestros testigos. Mantuve la mirada seria y directa hacia el frente, a pesar del pavor que cubría mi cuerpo, pero no pude dejar de voltear para ver hacia atrás sólo para observar un techo en tono color verde pistache y un fondo en blanco y negro. Alain se acercó, con esa concha en sus manos, la acomodó en otra mesa de concreto, de un bebedero tomó el agua que el Arzobispo de Canterbury le daba la purificación todos los días. -Yo.. -mojó sus dedos y dibujó una cruz en mi frente mientras proseguía- Alain Becker Stavenhagen, alemán de nacimiento.. -¿Eso vas a decir? -le interrumpí y él me sonrió. -Te acepto, -volvió a hablar al tiempo que su mirada se hizo seria pero después se hizo plácida- a ti, Lester Beli Wilhelm Williams.. Mignon du Croua.. como mi legítimo esposo. -Yo.. -respondí inmediatamente pero nervioso y dudoso, ambos sabíamos que lo que estábamos haciendo no era un juego. Miré a Alain y él me observaba callado, mire hacia el Cristo pero después lo ignoré- Lester Beli Wilhelm Williams Mignon du Croua.. -me miraban de perfil, las imágenes podían verme de esta manera. Como me fue posible comencé a observar todo lo que me rodeaba y me dio miedo. Discretamente, sin que Alain se hubiera dado cuenta, vi todo lo que había dentro de la Catedral. No titubee pero me recargué en un barandal de mármol. Alain miraba al frente con una sonrisa esbozada en su bella cara y yo lo observaba. Voltee para mirar los vitrales y sentí la fuerza del Sol que estaba en ese momento, me di cuenta que el Sol siempre fue mudo testigo de nuestras acciones. Me volví a poner de pie y de nueva cuenta tuve la sensación de que aquellas imágenes me miraban, observaban mi perfil. Claramente pude sentir que detrás de mí, en esta posición, mi Padre y Madre aparecían. Todo se me hizo eterno y con mis dedos dentro de esa concha, sentí un fuerte escalofrío que recorrió cada parte, cada rincón, cada molécula de mi cuerpo. Vi las imágenes de mi niñez, pude ver todo, yo jugaba con mi padre los domingos por la tarde, vi a Junior correr junto a mí, vi a mis perros, los que siempre me defendían de mi odiado hermano y después vi a Alain quien sonreía junto a mí- Me desposo.. -finalmente me atreví a hablar, el Sol se movió un poco y nos alumbró, después continué sin pena- Y acepto a Alain Becker Stavenhagen como mi legítimo esposo. -¿Legítimo? -comentó mientras yo hacía exactamente lo mismo que él me había hecho, dibujaba una cruz en su frente con el agua bendita. -Eso lo vi y lo escuché en una película americana.. -y respondí con temor, por lo que Alain me abrazó. El Sol se dejó ver aquella vez impresionante y también nos abrazó. Alain me besó, terminando así con el ritual, mientras despacio voltee a ver al Cristo que ya estaba frente a mí y miraba como el sol se daba paso para iluminarnos más. Después y con sorpresa, Alain me puso un anillo en el dedo. Era un anillo de oro, bello. Salimos de la iglesia y juntos vimos un magnífico atardecer, el cielo estaba de un color morado y las nubes bellamente corrían en un tono rojizo. DEPARTAMENTO DE ALAIN Y NICK BLOOMBURY, LONDRES. 20 DE AGOSTO DE 1996. -Si vas a los baños turcos.. -Alain le replicaba a Nick, quien se peinaba haciéndose una raya en medio, dejando que sus cabellos cayeran libremente a cada lado de su cara semicuadrada. Alain yacía acostado, por lo que se levantó para ponerse un pantalón de mezclilla azul- deseo que te quedes para siempre en ese lugar. -¿Tu voz me pide que vaya a coger a otro lado? -Nick usaba una toalla amarrada a la cintura, su piel blanca y su cuerpo delgado, semimarcado y excitante estaban al descubierto, se movía sensualmente frente a su novio. Sterling caminó hacia donde Alain estaba- Alain, de verdad eres estúpido. Sabes que los baños turcos son nada más para coger.. -Alain apenas subía el cierre de su pantalón cuando Nick se echó a reír- Coger.. -Sterling salió de la recámara para dirigirse a la sala y seguir hablando- y coger. Eso Alain, lo sabes bien. A los turcos no se va más que a ver las pieles extranjeras que visitan Inglaterra. Y por supuesto, yo me pinto solo. -Sterling regresó a la recámara y tomó el peine que dejó sobre el buró, abrió un cajón y tomó una playera blanca- Pero eso sí.. -con gran sorpresa agarró los brazos de Alain, apretándolo y lastimándolo- Aunque tú y yo gozamos todas las noches. Sólo tú me haces sentir bien. -Sterling Hershko frotó su nariz con la de Alain- Mucho muy bien... -y después se retiro carcajeándose. -Nick. -susurró Alain- Mi querido Nick. -un enorme peso estaba sobre los hombros de Becker, pero él no estaba arrepentido- Si vieras que es lo que he hecho.. -¿¡Qué es lo que has hecho!? -Sterling Hershko regresó a la recámara, olvidó su cartera, aquella que siempre guardaba en el segundo cajón de ropa del buró izquierdo, ignoró a Alain y se retiró. Una fuerte tormenta azotó Londres. Esa noche, Alain salió a caminar sobre la calle de Sloane Street, a propósito se detuvo frente al enrejado de metal forjado viendo hacia el fondo y a la enorme y clásica residencia de la Familia Williams. Los grandes y extensos pastos de la casa eran opacados por una fuerte brisa que caía del cielo. Alain solo usaba un impermeable y continuaba de pie frente a la enorme entrada.. -Si mi alma me permitiera ver tu linda y armoniosa luz.. -se escuchó una voz al otro lado de la reja- Si yo pudiera tocar tu delicado ser y me permitiera sentir lo que aquella vez juntos hicimos. -¿Lester? -Alain trató de ubicar a Beli pero no lo encontró gracias a la fuerte brisa que se soltó. -Me acostaría con el mismísimo diablo si es preciso hacerlo para tan solo, tener tu cuerpo en mis brazos y apapacharte una y otra vez sin descansar. -¿Beli? -volvió a buscar a Lester, sólo que esta vez apareció del otro lado de la reja. -Lo que nos depare el futuro no me afecta, lo ansío. -Beli abrió la puerta y miró a Alain. -Lester. -Alain era fuerte, siempre dio a conocer su inmensa seguridad, pero esta vez fue diferente- He estado con Nick desde hace tiempo, tú lo sabes. -Sí. -Pero esta vez, tú y yo ya somos uno. respondió Alain, Beli abrió la reja y ambos se quedaron viendo, con una gran sonrisa marcada en sus bocas, se echaron a correr por toda aquella avenida larga. Pero siguieron corriendo bajo la lluvia, recorrieron toda la avenida Park Lane hasta que se cansaron y entraron a Hyde Park. Había niebla en May Fair, un distrito londinense frente al parque. El ambiente estaba frío pero aquello no detuvo a esos dos jóvenes que se pararon sobre una loma, con la espectacular vista de la Torre del Big Ben. De la boca de Lester, su aliento salía muy cálido, algo que por primera vez Beli se detuvo a pensar, a propósito expulsó su bao y observó como se perdió en medio de una niebla que ya se disipaba, miraba como flotaba e imaginaba que parte de su ser se dirigía hacia la majestuosa construcción de la Torre que se abría paso imponentemente, dejando ver unos maravillosos colores ámbar, azules y amarillos que decoraban al viejo edificio. Ninguno se dio cuenta de la hora, sino después de que la antigua campana sonó. Alain estaba junto a Lester mirando todo lo que acontecía, ambos estaban de pie, cuando Wilhelm vio el perfil delicado de su esposo, habló. -Lester, mírame, no vayas a caminar hacia atrás, Te doy todo y acéptalo. Sé mi amigo, mi amor, y entrégame el corazón de cristal que cuidas.. -Esta vez, -dijo Lester- seremos tú y yo. HYDE PARK LONDRES, INGLATERRA 01:10 DE LA MAÑANA La lluvia comenzó a caer fuertemente, Alain estaba junto a Lester, lo observaba de perfil, el ambiente estaba encrudeciéndose pero ellos no querían separarse. -Lester, ven a vivir conmigo. -Alain, -Lester Beli estaba preocupado, tenía miedo pero aceptaba lo que estaba haciendo- te amo.. -Estemos juntos para prevenir lo que viene en el futuro.. -dijo Alain y se hincó frente a Lester. -Si, acepto todos los retos que vienen, Alain recargó, con suma cautela, su cabeza sobre el vientre de Beli, él cerró sus ojos y se detuvo a oler el aroma que su esposo emanaba, disfrutaba todo. Las manos de Wilhelm tocaron delicadamente la cabeza de Alain Becker, con suma decencia comenzó a acariciarla- absolutamente, todos.. CASA DE NICK Y ALAIN BLOOMSBURY, LONDRES 03:00 DE LA MAÑANA La fuerte tormenta no paró, Alain había llegado a su casa con una sonrisa que esbozaba delicadamente en su cara. Nick lo esperó acostado en la cama leyendo un libro. -Ya te habías tardado, -replicó Sterling quien yacía por completo sobre la cama, su cabeza estaba recargada en una almohada grande y cómoda- ¿Dónde estabas? -No te importa. -Alain.. -habló Sterling con voz directa y de mal humor. -Oye, ¿No que ibas a ver pieles extranjeras? -Alain se quitó el impermeable y su playera mojada, la dejo sobre la cama. -Cállate, imbécil. -¿Estás de mal humor? -le preguntó Alain quien se quitaba los pantalones y los aventaba, después se metió a la cama junto a Nick, se acomodó y se cubrió con unas gruesas mantas de color azul. -No me hagas sentir mal, -le respondió Sterling Hershko irónicamente- estoy leyendo a Romeo y Julieta. -¿Tú? -Alain se destapó y se acomodó sobre la cama, a horcajadas se montó sobre las piernas de Nick y prosiguió- ¿Leyendo? -rió- Eso no es normal en ti. -¡Déjame en paz! -de un golpe, Nick hizo que Alain cayera y se azotara en el suelo, del otro lado de la cama. DISCOTECA HEAVEN ONLY FOR MEN 12 DE SEPTIEMBRE DE 1996 01:10 DE LA MAÑANA La música sonaba fuertemente, Alain y yo entramos al lugar tomados de la mano. Quienes conocían a mi esposo sólo lo miraban y lo chuleaban. A mí, ello no me molestaba pero esos me hacían muecas y me veían con grosería, ambos comenzábamos a aprender a ignorar a la chusma, lo más bajo dentro del ambiente. Esa vez, Alain y yo comenzamos a bailar, todos se nos quedaron viendo y nos criticaron fuertemente. A nosotros eso no nos importó. El techo del lugar era inmenso, grande y alto. Mi mirada se dedicó a ver hacia ese cielo, el cual se alumbraba con luces de diferentes tonos y colores. Parecía una cúpula de iglesia iluminada de una manera muy especial. En ese espacio había flotando espuma y telas delgadas que, aunque solo formaban parte de la decoración, hacían ver aquello como un lugar de espantos. Al fondo, casi a obscuras, Nick estaba recostado en un sofá cama. A un lado de él, un hermoso joven de cabellos rizados, de color castaño y de ojos café claros, estaba gozando de la manoseadera del que era objeto. Sterling Hershko no se dio cuenta de nuestra presencia. Al pie de ese sofá, varias veladoras encendidas y de diferente color alumbraban, con un tono ámbar, ese reducido espacio. Sobre las cabezas de esos jóvenes dos veladoras encendidas yacían alumbrando también. En pleno éxtasis, en pleno faje, las manos de Nick se metían en cada rincón de aquel joven que disfrutaba de los ensangrentados y salivosos besos al estilo francés que recibía. Las camisas de Nick y del joven estaban en los suelos, ambos estaban tan excitados que ignoraron a la gente que ahí bailaba, sus abdómenes desnudos y marcados, sensuales, se mostraban al rojo vivo. Pero de un movimiento rápido, fugaz, casi imperceptible, Sterling tomó en sus manos una de las veladoras y sin pena vació la cera líquida sobre el pecho de su acompañante. Aquel cuerpo se retorció y una expresión de dolor placentero salió de la boca de ese rizado. Las manos blancas de Nick comenzaron a extender la cera por todo el pecho de su víctima. Continuaron los besos y ambos continuaron tocándose sin pena y abiertamente. Aquel rizado bajó la bragueta del pantalón de Nick y sexualmente tocó la ropa interior de ese Noruego. El ahora antiguo novio de Alain, Nicholas, continuó sin darse cuenta de nuestra presencia pero no tardó en enterarse. Un joto se acercó a donde ellos y después solo se escuchó un ¡¿Qué?! que Alain de inmediato reconoció la voz y buscó a Nick al tiempo que me hacía a un lado. -¡¡Alain!! -se escuchó la voz de Sterling- ¡Desgraciado!! -¡Qué!! -se le enfrentó Alain a Nick- ¿Qué diablos te pasa? -¡A casa! -No, ya no más. -dijo Becker- ¡Ya me harté de tus caprichos y de tus amenazas!¡Estoy harto de que te burles de mí!! -Nunca, ¿escuchaste? -habló el noruego- ¡Siempre te dije que nunca te iba a dejar ir!! -Esta vez todo acabó. -¡No!! -enfurecido, Sterling se le aventó a Alain, Becker lo recibió con un fuerte golpe en la cara- ¡Siempre te dije que nunca te iba a dejar!! Y lo voy a cumplir. -Estás loco, estás demente. -Alain. -intervine finalmente. -¿Quién jodida madre eres tú? -me preguntó Nick. -Lester. -dije- Lester Beli. -Claro que no me importa como te llames, -la burlona voz de Nick hizo que mi cuerpo se enchinara por completo- niñito estúpido. -¡Déjalo!! -Alain gritó y me jaló hacia la salida. La música no paró, continuó, a nuestro paso, Alain y yo vimos como algunas parejas tenían sexo en plenas escaleras, mesas o sillas. Algunos aspiraban cocaína y después se besaban junto con alegres risas. Las jeringas y las ligas se compartían, la heroína se calentaba en las cucharas y rápido era usada. Risas y Carcajadas se escuchaban si parar. Alain y yo ya estábamos afuera, Sterling, sin camisa, nos alcanzó y comenzó a hablar con Alain. -Te amo. -le dijo Nick con lágrimas en sus ojos- Me lastimas. -Ya no, -volvió a hablar Alain- fueron veinte mil promesas las que no cumpliste. -Siempre te he amado y ahora te necesito. -Sterling extendió su mano y se le quedó viendo a Alain- Siempre te he cumplido como hombr... -No, -le respondió Becker- creíste que me cumplías en la cama pero jamás te diste cuenta que me lastimabas. Para ti, siempre pensaste que me satisfacías pero jamás te diste cuenta de mi dolor. Cuando terminábamos sangraba, Nick. ¿Nunca te diste cuenta? -Te necesito, Alain. Realmente te necesito. -Mi querido, Nick. -Nunca, -susurró- te voy a dejar. -la mirada de Nick cambió, su filosa vista se fijó en mi, sus cejas se fruncieron y esa cara bonita cambió -¿Alain? -hablé y vi a Becker quien estaba serio, me tomó de la mano y ambos ignoramos a aquel hombre. Comenzamos a caminar hasta la avenida más cercana y yo, simplemente, vi y le hablé a mi esposo- Pasaremos todas las adversidades. Ambos caminamos por la calle sin decir nada. Estábamos serios, quizá él mostraba tristeza. De vez en cuando lo miraba y me decía a mí mismo lo feliz que estaba. Era curioso, nunca había tenido ese sentimiento. Que bello era saber que alguien está junto a ti. Qué especial es conocer a ese ser que te entiende y que te comprende, que da todo por ti y tú debes dar todo por esa persona. Qué hermosa sensación se marca en tus labios cuando dices la palabra, novio. O cuando tu mirada quiere decir todo. Todo era especial, comenzaba a entender el significado de la palabra.. Amor. Aún me maravillo al vivir este presente, comencé a aceptar estar con él hasta que la muerte nos separe y entonces, viví el sentir de tener miedo. Todas estas palabras, las que mi mente dejaba escapar fueron ignoradas por una persona, la misma que me enseñó sin querer a valorar a Alain. A amarlo. El HEAVEN era una construcción de antiquísima modernidad, por dentro aparentaba un lugar de goce y diversión pero su techo, cual cúpula de iglesia, iluminada con un color azul celeste y en donde las personas bailaban sin parar, se miraban cual tono ámbar. Todos bailaban y se consumían. Sterling entró de nueva cuenta para, simplemente, caminar sobre los jotos que estaban acostados en el piso besándose y manoseándose. Fue directo a donde antes estaba, tomó de la mano a aquel joven semidesnudo y rizado, y lo hizo a un lado para únicamente, volverse a acostar. A un lado de ellos, las veladoras estaban aún encendidas, no había cambiado nada en el inter en que se desocupó por un instante para discutir con Alain. Justo a un lado de ellos comenzaron a destellar los estroboscopios para darle un toque más dinámico a ese ambiente. Nick comenzó a besar en la boca a ese joven de cabellos rizados color castaño, su lengua casi se metía hasta el esófago vecino. A propósito la metía para que su amigo degustara el sentir de estar ahogándose. Sterling se acomodó para quitarse los tenis color negro con agujetas blancas, los botó hacia la esquina del sofá cama, de improvisto bajó los pantalones y la trusa de aquel chavo y rápido, de entre los cojines, sacó un enorme aparato plástico de treinta centímetros de largo. Con delicados roces, Sterling frotó ese consolador en el pecho pálido de su presa. Ambos se movían sexualmente disfrutando el golpe de la música techno que después pusieron, el clímax estaba por llegar y Nick se bajó sus ropas al tiempo que sin pudor y remordimiento se introducía en su amante para disfrutar de los fuertes vaivenes que gustoso hacía. Los gritos que salían de sus gargantas eran opacados por la música. Nadie escuchó, y a fin de cuentas nadie les prestaba atención, ya que muchos también gozaban de los amoríos obscuros. A todo volumen, ese especial tipo de música obligaba a esos dos hombres a sacar a relucir sus fantasías grotescas, cada uno imaginaba lo que deseaba y cada uno aceptaba su ideal instante. Por fin, Sterling Hershko pudo derramar su valiosa carga, con gritos y dolores, sus facciones extrafinas se delinearon perfectamente esbozando una sensible imagen de tranquilidad. La sudorosa cara de Nick, junto con sus cabellos húmedos y respirando el desagradable olor a vino tirado en las alfombras, de un penetrante olor a amoniaco, se echó hacia atrás para recargarse en el respaldo del sofá. Pero aquel individuo, de cabellos rizados castaños, quedó con la boca abierta tratando de recuperar el aire, sólo observaba a su amante en turno para pedir más y continuar desboronando su vida. Nadie los vio, nadie hizo caso de esas sexuales acciones porque cada cual en aquel lugar gozaba a grito abierto. Nick pudo recuperarse, claramente los latidos de su corazón se escucharon tranquilos, su amante abrió los ojos e invitó a su desagradable compañero a seguir. La sonrisa pícara de Hershko apareció y sus ojos azules capturaban más a esa presa que sin idea alguna deseaba más encuentros. Las vibrantes manos de Nick comenzaron tocar la entre pierna de su invitado, aquel de ojos castaños se estiraba, entregando su cuerpo, y Sterling, de un movimiento clásico en él, tomó el aparato de plástico y de un fuerte golpe lo introdujo en su amigo. La cabeza del desafortunado se echó para atrás violentamente degustando, esta vez en serio, los fuertes juegos a los que el noruego esta acostumbrado. HOTEL ANDERSEN VERLO (A 100 Mts. DE LA TORRE DE LONDRES) 13 DE SEPTIEMBRE DE 1996 04:00 DE LA MAÑANA La madrugada era fría y opaca gracias a la espesa niebla que corría por la ciudad. No podía dormir, estaba acostado junto a Alain y aunque él dormía plácidamente, yo lo miraba. Con gran detenimiento lo observé con todo detalle, me daba la espalda pero mi goce era ver su tersa piel. Comencé a disfrutar el momento, olvidé todo lo que en ese instante me afectaba y me molestaba. Fue chistoso pero Alain volteó y se acomodó viendo hacia mí, acomodó su cabeza recargándola en su brazo dejando ver los músculos que tenía desarrollado en su brazo izquierdo. Pasé viéndolo unos diez o quince minutos, aspirando su rico aliento y su piel blanca, deseaba platicar con él al mismo tiempo pero no me animé a despertarlo. Admiré el techo que nos cubría, vi las lámparas estilo inglés que me fascinan y con el menor ruido posible me animé a levantarme. Despacio, muy despacio me levanté y caminé hacia la ventana, la abrí de par en par para disfrutar de los sonidos y silencios que mi bella ciudad emanaba desde su más profundo ser. Escuché a lo lejos las campanadas del Big Ben y aspiré apasionadamente la neblina. Alguien me abrazó, los fuertes brazos de Alain, quien me tomaba de la cintura, puso sus labios en mi oído izquierdo. -¿En qué piensas? -susurró, su brisilla hizo que me estremeciera, lo disfruté mucho. -Tantas cosas. -le dije- Exploro en este instante el temor de enfrentarme a mi familia. -Todo debe llegar a su momento. -me explico Alain con su cálida voz. -No. -de inmediato repliqué-Ya no. -Beli, solo descansa. -Con grandes deseos espero mi turno. -no quité la vista del horizonte que estaba frente a mí, con suma seguridad deje que Alain me tomara- No. -volví a decir-Ahora, me toca a mi. Es en serio. Todos los Derechos Reservados 2002.
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