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Ricardo y Nicholas













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PLÁTICA ENTRE RICARDO ARENAS Y NICHOLAS STERLING HERSHKO. CUANDO ELLOS SE CONOCIERON.

CIUDAD DE NUEVA YORK
01 DE MARZO DE 1999
23:59 HORAS

Haber conocido a Nicholas Sterling fue una experiencia tanto aterradora (por las crueles referencias homosexuales que tengo y tuve) como especial. A fin de cuentas, puedo decir que agradezco mucho a la vida, la oportunidad que tuve para conocer cuales son sus pensamientos, sus experiencias y la vida misma de este tórrido amante. Comenzaré diciendo que me encontraba en el departamento de Lester Beli, en la Ciudad de Nueva York, aquella vez, mi amigo se encontraba en el Hospital gracias a que sus linfocintos T estaban bajos. Como su departamento estaba sucio y empolvado, decidí comenzar a recoger la basura que estaba en el suelo y a barrer un poco, el ambiente estaba húmedo y solitario, las cortinas doradas de seda que están de pared a pared y de techo a piso yacían cerradas. Los muebles de madera de cedro, la mesa de centro con cristal italiano, los módulos de madera que guardan celosamente los libros que Lester había comprado en diferentes lugares de mundo, reflejaba la soledad de mi amigo. Decidí dejar la puerta abierta para que el lugar se ventilara, me dirigí al comedor para sacar un vaso de cristal de la enorme vitrina, fui a la cocina, del refrigerador extraje una botella de agua y me serví tranquilamente. Dejé mi vaso en el lava trastes y caminé hacia el cuarto de servicio, como anteriormente dije, para tomar una escoba. Barrí y limpié cada rincón de este empolvado pesebre. Cuando al fin pude terminar me senté en el pequeño sillón que daba la espalda a la gran puerta con el medallón de cristal cortado. No había descansado bien y es que estar en un hospital por cualquier lapso de tiempo es la muerte en vida propia. Dormité un rato recargado en el respaldo tratando de ubicarme emocionalmente y olvidar por un instante lo que siempre me ha acontecido. A fin de cuentas no pude descansar, aunque estaba con los ojos cerrados pude percibir que las puertas del elevador se abrían. Decidí no abrir mis ojos a pesar de que alguien estaba por tocar. En el pasillo se escuchó el sonido de tacones y cadenas de unas botas industriales. La mirada de aquella persona, que despacio recorría el pasillo, era sagaz, filosa y directa. Sus manos se metían entre los pantalones de manta color negro para tocarse sin remordimiento, el top negro que usaba dejaba al descubierto su abdomen plano y marcado, regio. Escuché que se detuvo en la puerta. Logré percibir su aliento y al fin tuve que hablar.
-Diga. -hablé continuando con mi posición relajante.
-¿Puedo? -un joven entró al departamento ignorándome por completo. El color de sus ojos era puro, un azul indescriptible, el tono de sus cejas era rojizo, sus cabellos amarillos estaban acomodados y entrelazados, su piel de tez blanca, su nariz respingada, fina, su cuello alto y firme, y su piel de bebé. Aquel individuo excitado, porque a leguas se le notaba, mostraba una imagen única, de un niño de dieciocho años, de niño bueno. Ello sin contar con un cuerpo delgado, alto y atlético- He de pensar, -habló en inglés- que sólo tú ocupas temporalmente este lugar.
-No. -me levanté y lo miré sorprendido- Y no te conozco. -aquel individuo se dejó caer sobre los acojinados sofás de la sala, me miró con insistencia.
-Eres atractivo y.. -habló en español- tu carácter me gusta. Pero lamentablemente, no eres parecido a Alain, en ese sentido. ¡Ah! Ese pobre idiota. -después se echó a reír- Permíteme presentarme, porque veo en tu carita una expresión de mucho susto. -extendió su mano y lo saludé- Yo soy Nicholas Sterling Hershko, Nick para ti. Un viejo conocido de Lester Beli. -se levantó y comenzó a caminar, se detuvo frente a mí, con su filosa y sexual mirada me vio a los ojos- Creo que no necesito presentación.. ¿Verdad?
-Ricardo Arenas. -y él continuaba viéndome serio y fogoso, después caminó hacia los sofás y comenzó a brincar sobre uno de ellos.
-Disfruto mucho de los sillones cuando me siento en ellos. -después fue insistente- Mírame, obsérvame bien y aprende a disfrutarme.
-Creí haberte dicho que mi amigo no está.
-¡Qué mala pata! -se burló- ¡Y yo que quería estar con él un ratito! ¡Sólo un rapidito!
-¡Qué te pasa! -le dije con desagrado- ¿Estás loco o qué?
-Enójate, ¡Anda! -respondió mientras brincaba sobre los sillones- ¡Vamos!! -y se levantó del sillón aprovechando el impulso de sus brincos para estar de nueva cuenta frente a mi, de pie- Tú y yo, gocemos de este momento. Aprende a disfrutar estas oportunidades. -rió- Esto es algo que nunca se te va a olvidar. Aprovéchame. y me habló en francés con palabras claras- Ingénu, después habló en inglés- ingenue, -finalmente en español- ingenuo, -y continuó mirándome- precioso.
-Déjame en paz. -fue lo que le respondí.

Sterling se separó de mí y caminó hacia la cocina. Se detuvo frente al refrigerador y lo abrió.
-¡Que bonito refrigerador! -y la mano derecha de Nick se movió incitándome a que estuviera junto a él- Plateado, plateado. -sus dedos se juntaban y se separaban pícaros- ¡Hay huevos!! -gritó de felicidad- ¿Podemos hacer un trueque?
-¡¡No!! -le respondí de inmediato, esperando a que se fuera.
-Envidioso, -dijo- puedes comer lo que sea a cualquier hora y no quieres invitarme.. -y volvió a caminar hacia mí- ¿Verdad que me vas a invitar?
-Dé..ja..
-Fritos, ¿sí? -habló fogoso, mordiendo sus labios sensualmente.
-¿Crees que acosándome vas a conseguir lo que quieres? -miré a Nick y con mi mano derecha apreté sus genitales- Puedo hablar al 911.
-Y, ¡Ouch! Ya vas aprendiendo -expresó haciéndose para atrás con dolor, se movió despacio evitando lastimarse más- Pero puedes tocármelo de un modo más sutil. -y sonrió.
-Déjame en paz, -fui estricto- o si no, te daré los huevos para llevar.
-Bueno, bueno, -dijo temblando y tranquilo cuando lo solté- mira, la verdad no.. -apenas dijo no y comenzó a tambalearse- ..no tengo dinero, porque pagué.. -respiró profundamente- ..mi renta y..
-¿Qué te sucede? -le pregunté preocupado.
-Quería sonsacar a Lester.
-¿Qué te pasa? -y mi mirada siguió el trayecto del cuerpo de Nick.

Aquel incómodo visitante cerró sus ojos lentamente y se derrumbó. Sterling agachó la cabeza y su cuerpo cayo al suelo. Recuerdo que tomé el teléfono en ese inmediato instante para hablar al lobby del edificio y pedir un médico. Quince minutos después, Nick abrió los ojos y observó sin entender al anciano doctor que lo examinaba.
-Está anémico. comentó, al tiempo que recetaba unos medicamentos- Por el tono de su piel se nota que no ha comido bien.
-¿Y? -le pregunté al médico, quien dejaba la pluma en la bolsa de su saco.
-Necesita guardar reposo y alimentarse bien. Por lo pronto dele todo tipo de verduras para que su cuerpo comience a asimilar los alimentos.
-Si, está bien. -apenas terminé y el anciano me dejó en las manos un papel con los costos de la consulta.
-No es necesario pagar ahora, si gusta esperaremos a que el Señor Williams este de regreso para cobrarle.
-Si. -dije de inmediato.
-Bueno, consiga estos medicamentos en la farmacia y déselos.
-Gracias.. -expresé acompañando a ese señor hacia la puerta.

De regreso pude ver a Nick cuando se levantaba con cautela. Me miró y sonrió. No hubo más palabras. No me dirigí hacia él, en realidad no me interesaba saber de este individuo, así que caminé hacia la cocina.
-Apenas conozco a alguien y ya le debo dinero. -dijo.
-A mi no me debes nada, se lo debes a Lester.
-¿Cómo? Si él no está. -comentó al tiempo que caminaba junto a mí dentro de la cocina.
-Sé que hay un fondo de gastos en este lugar. -expliqué mientras abría una de las puertas del refrigerador- Además del seguro de gastos médicos y de vida..
-Que bueno. -expresó- Y gracias.
-No importa. -le dije al tiempo que sacaba un tupper con jamón- Supongo que lo importante es que estés bien.
-No, de verdad, gracias.
-Está bien, ven. -le dije cuando hice que sostuviera el tupper con jamón y yo tomaba otro similar que contenía huevos- Me vas a ayudar a preparar la merienda.
-¿Merienda? -me preguntó Sterling sin comprender.
-Ya recuerdo. -me dije a mí mismo- Bueno, -aclaré- en México es común decir merienda en vez de cena.
-Ya veo. -comentó. Era cómico ver a Nick, vestido con ropas industriales, sosteniendo unos tuppers con alimentos.

De inmediato comencé a cocinar. Tomé un par huevos, rompí el cascarón y los dejé caer en un tazón. Calenté algunas sobras que consistía en espagueti con salsa de carne y un poco de rollo de carne con verduras cocidas. Nick batía los huevos mientras yo agregaba el jamón en trozos descuartizados por mis dedos. Pedí a Hershko que abriera una pequeña puerta alterna que estaba justo a un lado del refrigerador metálico, la abrió y con júbilo, y asombro, observó un arsenal de despensa. Del lado izquierdo había paquetes de pan de caja, tortillas de harina integrales, varias latas de atún, de calamar, de pulpo, ostiones y langosta. Pan de dulce empaquetado en celofán, bolsas de sal y azúcar, paquetes de pasta italiana, varios botes de aceite PAM sin colesterol, sacos de café, chocolate en polvo, botellas de agua purificada, coffee-mate, té de diversas hierbas, avena, varios litros de leche acomodados en repisas, mayonesa y mostaza, miel de abeja y varios litros de sodas de manzana. Del lado derecho había paquetes de papel higiénico acomodados también en un gran espacio en el suelo, bastantes barras de jabón de baño, varios litros de limpiador para pisos, botes de quita-sarro para el toilet, botes de champú y acondicionador para el cabello. Y frente a Sterling había una puerta más, era un refrigerador de aluminio, de 26 pulgadas, donde había jamón serrano, quesos de diversos tipos, tocino, crema de cabra en cuartos y verduras como espinacas, acelgas, col, verdolagas, alcachofas, brócoli, ejotes, chícharos, calabazas, no muchas papas, pepino y pocas zanahorias.
-¡Vaya que si se alimenta el niñito de porcelana!! -exclamó Nick mientras tomaba un paquete de pan y un galón de refresco de manzana.
-Pásame un plato por favor. -le pedí y de inmediato me hizo caso.
-En verdad, no tengo palabras para darte las gracias.
-No te preocupes. -le comenté cuando ponía la tortilla doblada de huevo con jamón sobre el plato- Por cierto, si me hubieras hablado de otra forma tal vez ya hubiéramos cenado otra cosa.
-Estabas tan ocupado dormitando que no quisiste escucharme. -explicó Nick.
-¡Ah, sí! -exclamé viéndolo- ¿No quise escucharte?

Minutos después ambos cenábamos tranquilamente en la enorme mesa, creí que a Lester ello no le hubiera importado.
-Y ¿El jefe de este lugar? -preguntó Sterling mientras sostenía una cuchara y tomaba como desesperado su sopa de pasta con verduras, que por cierto la acompañaba con una bolsa grande de pan de caja y del que ya llevaba más de la mitad consumida, junto con tres vasos de soda de manzana que anteriormente había bebido.
-Tranquilo. -le hablé sereno pero me ignoró- Te falta el plato fuerte.
-¿No comes pan? -preguntó.
-No.
-Eres bueno para improvisar, me gustas.
-Come despacio, nadie te está carrereando.. -lo miré- ..y además ¿Cómo le haces para no subir de peso con todo lo que comes?
-Así es mi cuerpo, pero ¿y Lester?
-Está delicado de salud. -empecé a probar mi torta de huevo, cuando lo hice, noté que le faltaba sal- Descansa en el hospital.
-¿Eres su novio? -me preguntó serio.
-No entiendo porque siempre me relacionan de algún modo con él. -moví mi cabeza- Pero ya estoy acostumbrado. -y lo miré fijamente a sus ojos azules- Sólo soy un amigo y lo acompaño en estos momentos difíciles.
-¿Está muy mal? -preguntó dejando su cuchara en el plato.
-Nada serio, le controlaron la fiebre. Lester viajó a Londres y cuando regresó tenía síntomas de gripe. Como sabrás, es muy delicado este asunto.
-Me di cuenta de que su enfermedad esta muy avanzada. -Nick guardó un momento de silencio- El VIH no perdona a nadie. De verdad, con deseos, espero que se componga. -dijo y retomó su cuchara- A pesar de que soy su más grande enemigo, -estuvo serio- lo deseo.
-Nick. -le hablé aprovechando la confianza del momento- Supongo que te has acostado con Lester. ¿Siempre eres así?

Sterling Hershko se levantó de la mesa y caminó hacia el lavamanos, fue en silencio, pero desde ahí preguntó.
-¿Qué? ¿A qué te refieres?
-Como te comportas. -afirmé- No es normal que actúes así.
-No entiendo.
-Seré directo. -hablé- Tú, te acuestas con cualquiera..
-Creo que.. -se llevó las manos mojadas a su cabeza, echando su cabello hacia atrás. Miró al suelo. Su mirada era a la vez sexy y tierna- Yo soy una persona muy especial. Me considero una persona mucho muy sexual más que sensual, ese es mi mérito, mi personalidad. De ahí puedes deducir quien soy yo. -y despacio regresó a la mesa, y continuó cenando.
-Perdón, -dije- si es que te ofendí.
-A mí no me molesta. -dijo viéndome con sus ojos azul profundos- Y me caes bien, no te preocupes.
-Y.. -continué pero me interrumpió.
-Además ¿Cómo sabes..? -preguntó con intriga.
-Lester me ha hablado de ti.
-No tengo límites. -tomó una rebanada de pan de caja- Es decir, no soy especial en ese sentido. No me considero gay o hetero.
-¿Hombres y mujeres? -pregunté.
-Sí, por mi no hay problema. -después sonrió- En realidad me simpatizan más los hombres porque aguantamos más.
-¡Ah! Nick, -expresé- Nick.
-Sí. -dijo con naturalidad- Puedo hacerlo en la calle, en el parque, en el mar, en público, mmm.. -expresó pícaramente- ..público.. -y continuó- ..puedo hacerlo con quien sea, para mi no hay distinción, con blancos, negros, amarillos o cobrizos, en fin.
-Eres interesante, Nick. -y seguí hablando- y ¿Tu lugar favorito?
-¡Lugares nudistas!, de plano. -rió.
-Y ¿Tu futuro? -pregunte otra vez.
-Tengo algunas acciones del Heaven, un antro gay que está en Londres.
-¿Te has prostituido?
-¡Vaya que eres curioso! -rió y tomó su vaso con refresco, bebió y lo dejó sobre la mesa- Mira, lo he hecho, pero no quiero hacerlo otra vez.
-Realmente eres alguien muy especial. -acepté.
-Soy una persona sencilla aunque no lo creas.
-Me doy cuenta que para cotorrear eres abierto, más bien, -dije- para cazar a tus víctimas eres abierto. En este tipo de instancias ¿Cómo se demuestra tu sensibilidad? Me gustaría conocer al Nick que tienes dentro de ti, no el de afuera.
-No.. -pensó- no creo demostrar mucho mi sensibilidad pero si de verdad quieres saber como soy, date una idea, tan solo ver The animal planet channel me hace sentir conmovido.
-¡De verdad! -estaba sorprendido.
-¡Es en serio! -dijo riendo.
-Y.. -aventé otra pregunta- en la intimidad, ¿Has pensado detenerte? Me refiero a.. -traté de ser sutil- ..no meterte con cualquiera.
-Lo he pensado, pero ello le quitaría la emoción a mi vida. -dejó su cena a un lado y recargó sus manos sobre la mesa explicando lo que quería decir- Además, mi vida sexual no trata de estar cazando a mis víctimas, también..
-Tal vez relacionarte con cualquiera puede evitar que te enfermes.
-Sí, de cinco o seis jack offs diarios, -dijo en inglés refiriéndose a que se masturba- no pasa.
-¿Nada más? -pregunté sorprendido.
-Es poco. -dijo con tranquilidad y muy natural.
-Me llama la atención algo, -hablé con calma- dices que haces el amor con..
-No, -me interrumpió y corrigió de inmediato- nada de amor, sólo tengo sexo por placer, eso es diferente. Me gusta divertirme de ese modo. Primero estudio a mi compañero y luego ¡Zas!! -rió.
-Me comentaste que te has prostituido, ¿Cuanto tiempo duró?
-Meses.
-Yo..
-Creo que estás un poco confundido, -dijo- mira, mi naturaleza es sexual. Es simple. Disfruto de tener relaciones, y claro, disfrutar de una que otra, lo hago poco, ¡eh!, -aclaró- cosita que me hagan.
-Supongo que la mejor parte de tu cuerpo, la que te gusta, es tu..
-No. -respondió.
-¿Cuál?
-Mis pies. -dijo riendo- Porque esa parte de mi cuerpo se asemeja a la piel de Bebé.
-Nick, lo que te voy a preguntar es algo muy delicado, en lo particular no es mi caso. -me le acerqué mirándolo de frente.
-Aviéntalo.
-Ser homosexual se nace o se hace. -le pregunté.
-¿Cómo explicarte? -Nick comenzó a hablar si tabúes- En mi caso fue distinto.. -e hizo una mueca, de aquellas que hacemos tratando de responder a algo difícil- Bueno, lo voy a intentar. -Sterling tomó una rebanada más de pan, vi como su mano pálida más que blanca, puesto que lograba ver el color de sus venas, la tocaba sensiblemente. Me era imposible creer que frente a mí tenía al desagradable enemigo de Lester, era imposible para mi escuchar lo que Sterling Hershko estaba por comentar- ¡Qué difícil!! ¡Qué difícil!.
-Nick, estás loco. -vacilé.
-¿Conoces en Bokmal, lo que significa el Kongerket Norge? -me preguntó- O ¿Sabes que es Kongerikiet Noreg, en Nynirsk?
-No. -acepté- ¿Qué es?
-El Reino de Noruega en sus dos formas diferentes de hablar. -y volvió a sonreír- Si vieras que bello es el paisaje de mi tierra..
-¡No!! -supliqué- Por favor, ya no más..
-En realidad no recuerdo mucho, dejé que mi mente divagara por mucho tiempo. No quise aceptar mi pérdida. Cuando mis padres se separaron me mandaron a un orfanato en las afueras de la Ciudad de Oslo.
-Nick, ¿Sabes lo que me ha pasado por escuchar la vida de los demás?
-Viví en un hogar de Hermanas Católicas. Era muy pequeño, viví cuatro años con ellas. Pero, al cabo cumplí los siete y llegó Ari, un niño de mi misma edad, Ruso. ¡Imagínate!! veinte niños compartíamos una enorme habitación, todos dormíamos en camas metálicas..
-Catres. -precisé.
-Sí. -dijo mirándome y bajando la vista hacia la bolsa ya vacía de pan de caja- A Ari lo instalaron junto a mi catre. Recuerdo que todas las noches lloraba, sus lagrimillas y susurros se escuchaban siempre al sonar un reloj de madera que se había salvado de la Segunda Guerra Mundial, estaba en el pasillo, y te imaginarás que ruido hacía. Y cada noche, después de apagar las luces, él continuaba con su pesar. Decidí adoptar el rol, cuando comenzaba a llorar me levantaba y caminaba sobre mis pies desnudos hacia su cama, era un lujo decir eso, le acariciaba su frente esperando se calmara. Nadie hablaba de esos sucesos porque nos iba mal si lo hacíamos. Con el tiempo fue confiando en mí. Con el tiempo me metí en su catre y dormíamos todas las noches durante seis años más, y nos adelantábamos a la hermana en turno que abría nuestra puerta, nos despertaba y recorría nuestras persianas. Crecimos juntos, estudiamos y rezábamos juntos, todo lo hacíamos juntos. Cada noche era interminable, siempre aprendíamos algo de nuestra naturaleza, nos quitábamos las pijamas en época de calor y jugábamos con nuestros cuerpos, en invierno nos juntábamos más hasta besarnos incansablemente. Siempre era así. Sin embargo, una vez, sólo una bastó para que nos capturaran.
-Nick..
-Cada mañana, la hermana que abría la puerta limpiaba el reloj antes de entrar a las habitaciones, imaginarás el ruido que hacía, siempre era a la misma hora durante todo ese tiempo, siempre fue puntual. A las siete de la mañana, todos debíamos estar despiertos pero en aquella ocasión fue distinto, a la hermana se le olvidó poner su despertador personal y se levantó tarde. Para evitar que regañaran a la gorda primero abrió la puerta de nuestra alcoba. El reloj no dio señales y me confié. La hermana nos encontró, a Ari y a mi, desnudos y abrazados compartiendo el catre.
-Nunca había escuchado una historia semejante.. -le comenté y vi que Nick agachaba su mirada.
-A Ari lo expusieron, los Padres del internado abusaron de él, lo trataron como mandadero, cocinero, mucama, pero lo que más disfrutaban era mandarlo a limpiar las letrinas. Es cierto, varios abusaron de él sexualmente. Yo escapé, no permití que me ultrajaran. Regresé por Ari pero fue demasiado tarde. Murió por la culpa de un desgraciado hombre que abusó de él, un jodido cura sadomasoquista lo mató. Y, sí, comencé a prostituirme desde los dieciséis años y fui aceptando que esas actividades son parte de mí. Nadie sabe esto.
-Y ¿Alain? -volví a preguntar.
-Era de noche y la clientela estaba por los suelos. -y retomó su plática- Me prostituía en las afueras de bares o restaurantes. Cada vez que me acostaba con niños recordaba a Ari. Lo hacía con adultos también, me daba igual. A fin de cuentas pagaban bien. Especialmente los niños de estatus. En esa bola de mediocres estaba Alain. Esa ocasión se paro frente a mi.
-¿Era un niño fresa? -pregunté y Nick no entendió lo que le dije- Un niño con dinero, payaso y sangrón.
-¡Ah, sí!! ¡Con mucho dinero! -y sonrió un poco- A Alain lo conocí esa noche. La calle estaba obscura y la temperatura baja, creo que hasta los -8 grados centígrados. Primero saludó, Hola, dijo, Que tal, respondí.
-Nunca creí imaginar lo que me estás diciendo.
-Y no creerás.. -comentó.
-¿Alain buscando sexo servicio? -me pregunté.
-¿Vas a escuchar o te la vas a pasar hablando durante mi charla? -dijo.
-Perdón.
-Nunca creerás lo que sucedió. Esa noche fuimos a un gimnasio exclusivo para varones. Es un lugar en donde en vez de secciones hay cuartos. Cuando tuvimos la primer oportunidad entramos a nuestro pequeño y fingido nido de amor. Había una cama en donde, sobre ella, unos artículos metálicos estaban colgando. Herraje en donde te atas y cuelgas del techo. No lo hice, por supuesto. Había otros artículos de cuero, como aquellos que se atan a tus testículos y los echas para atrás. Para que no estorben al momento de.. -miró mi cara y trató de ser sutil- tu sabes. Alain se cambió y se puso ropa de látex. Cogió una vestimenta más y me la aventó. Me puse un traje de látex negro recién usado, empañado, oloroso, sudado. Sin pensarlo y esperando el gran dinero que iba a recibir, lo hice.
-¡No inventes!!
-¿Qué querías que hiciera? -dijo- Es dinero y me gustaba gastarlo con orgullo y necesidad.
-¿Estudiaste? -fue lo primero que se me ocurrió y lo dije- ¿Era el único modo de supervivencia?
-Sí.
-¿Y luego?
-Mmm.. -expresó a modo de retomar su charla- Alain estaba atado en la cama, acomodado y listo para que lo penetrara, de a perrito. Su cuerpo era magnífico, como pocos hombres, era jugoso pero -e hizo una mueca- muchas veces no aguantaba la presión.
-¿Por qué? -por metiche, Nick respondió.
-Es simple, me mide veinticuatro centímetros.
-Err.. -no pienso escribir lo que pensé.
-Bueno, todos tenemos dones. Tú sabes escuchar y yo tengo este otro. -se levantó dejando ver en el pantalón su miembro marcado- ¿Qué puedo hacer? A Alain lo vi muchas veces después, le daba y me daba, chupaba y... -me volvió a mirar- hicimos tantas cosas que ya ni recuerdo. Era divertido.
-¿Tanto?
-No conociste a Alain, ¿Verdad?
-Creí que era serio y tierno, y que..
-No, no lo conociste. ¿Por qué crees que Lester me lo quitó?
-No sé..
-A Lester Beli le gusta recibir en vez de dar..
-Creo que eso es algo que sólo él lo debe discutir.
-No te molestes, no lo ofendí. Además, creí haberte dicho que no interrumpieras, ¿Verdad?
-Sí.
-¡Ah!! Ricardo, tan solo recuerdo y mira.. -se levantó tan solo para presumir su miembro- Aquella noche acabamos rendidos pero no dormimos. Estábamos juntos, acostados juntos, mirábamos a las ratas correr por el piso y por nuestras cosas. Miré sus ojos verdes, su cuerpo, el tono especial de su piel blanca. Ambos sajones y delicados en nuestros gustos. Ambos tirados en la cama y aspirando el fuerte hedor que emanaban las paredes negras y las sábanas que cubrían nuestros cuerpos, Alain comenzó a acariciar mi esbelto cuerpo, tocó mi abdomen y recorrió cada rincón de mi cuerpo. Me manoseó a placer. Me invitó a abandonar Noruega. Primero me dijo que quería vivir el Alemania, su patria, pero ambos decidimos viajar a Londres y echar raíces juntos. Desde entonces nos hicimos buenos amigos, muy buenos amigos. Viví con él en el Barrio de Bloomsbury y trabajé como mozo en el Heaven. Con Alain viví tanto en departamentos de lujo como de tercera, comenzamos a emprender todos nuestros sueños.
-¿Así te diste cuenta de que eres homosexual? -le hablé.
-Sí, no me avergüenza serlo. -comentó-Frente al Palacio Real nos besamos y formalmente iniciamos nuestra relación. En el Heaven conocí a mucha gente, acepto que me entregué a las garras de los hombres, nunca me prostituí en ese lugar más disfruté a los que se entregaron a mí. Comencé a buscar más y más hasta que lo encontré. -era un Nicholas cansado, sentado en el suelo y recargado en un sofá. Yo lo escuchaba acostado a lo largo de otro sillón. Nick se había quitado las botas industriales, y sus calcetas también, juntó sus piernas para después, con sus brazos blancos, abrazarlas y arrinconarse más. Sus pálidos pies estaban juntos y desnudos. Sus botas yacían muertas a su lado- Yo sabía lo que Alain y Lester hicieron desde que los vi por primera vez en ese lugar. -me dijo serio- A mí no me importaba, es cierto que engañe muchas veces a Alain pero desde que vi a Beli supe que todo iba a caer. Todo comenzó a acabarse. -Nick estaba agachado, una lágrima rodó por su mejilla hasta caer a la alfombra.
-¿Por qué ser como tú? -le pregunté- ¿Por qué continuar haciendo lo que haces? Trata de ubicar tu vida. Puedes hacerlo.
-Me gusta. -respondió sin mirarme- Ya te lo dije, es parte de mi personalidad.
-Desbocada. -rematé.
-Sí.
-Permitiste que todo esto pasara. -le dije.
-Sí.
-Que duro, de verdad que es duro. -continué.
-Todos somos distintos. -comentó- No sé si se nace o se hace ser homosexual. -pensó- Es distinto para cada persona. No lo sé. -de pronto, Nick alzó la mirada y pude ver en su cuello una cadena de plata escondida bajo el cuello de su playera ajustada. Volvió a bajar la mirada hacia el piso, estaba en total silencio. No había ninguna palabra o expresión que pudiera decir lo que su corazón trataba de desahogar. De sus ojos azules, dos lágrimas recorrieron sus mejillas, ambas lágrimas se juntaron en la punta de su nariz respingada para después formar parte de una sola y caer a la alfombra.
-Nick, ya es tarde. -miré el reloj, eran las tres y media de la mañana- Vamos a descansar y luego podrás ir a casa.
-No te preocupes, ya estoy acostumbrado a la noche. -y sus ojos azules me miraron.
-Quédate en el sofá y descansa. -le hablé.

Treinta minutos después, Nick estaba acomodado y cubierto por varias mantas en el sofá de mayor dimensión. No podía dormir, pensaba en lo que había dicho. Su cuello estaba acomodado en el descanso para brazos, miraba un cuadro que estaba frente a él, un Dalí. Una lámpara emanaba poca luz. Sus brazos estaban cruzados y recargados sobre su lampiño pecho y hablaba para sí mismo.
-Por primera vez en mi vida no tengo planes y estoy comenzando a enamorarme.

Me encerré con seguro en la habitación que Lester Beli tenía preparada para mí. Caí en un profundo sueño y olvidé a mi nuevo conocido. Desperté a las diez de la mañana del siguiente día. Y como era clásico, los rayos de sol entraron a despertarme. Me levanté y caminé bostezando hacia la puerta, salí de mi habitación y no vi a Nick, caminé hacia el sofá y vi un papel doblado por la mitad, lo abrí y leí:

GRACIAS.
Nick.


DEPARTAMENTO DE LESTER BELI
CIUDAD DE NUEVA YORK
20 DE MARZO DE 1999
10:00 HORAS

Segundo día

Caminé hacia la puerta sosteniendo una taza con un rico y humeante café. En el medallón de cristal cortado pude observar la imagen de un joven. Jalé la manija dorada y lo miré.
-¿Y ese milagro? -le pregunté a Nick, quien asombrosamente había cambiado sus vestimentas, ya que el negro de sus ropas modernas e industriales las hizo a un lado canjeándolas por ropas casuales. La playera de cuello redondo al igual que sus pantalones de mezclilla eran de un color azul marino, tenía puesta una chamarra azul de tela tipo gabardina, en ella se marcaban dos líneas blancas, una a cada lado de los brazos, dejando reluciente el nombre de la marca que la diseñó.
-Vengo por ti, -dijo Sterling sonriente y mirándome sensualmente, alzando su rojiza ceja izquierda, y esbozando una pícara sonrisa- Ricardín.
-Estoy ocupado pero.. -dije- ¿A dónde quieres llevarme?
-¿Huelo a leche? -preguntó.
-No, es queso.
-No, eso es leche. -habló- ¡Quemada!! -entró al departamento como lo había hecho antes, ignorándome.
-Nick, -algo me llamó la atención en él, sus cabellos estaban un poco más largos y echados a los lados, y su cuello estaba ligeramente alargado- ¿Estás enfermo?
-¿Qué? -estaba a punto de entrar a la cocina y se detuvo, volteó para verme.
-Fijándome bien, -dije- percibo que tus ropas son tallas chicas.
-Si.
-Aparentas ser un joven que está pasando por la etapa de la pubertad. -cerré la puerta y caminé hacia él- La diferencia radica en que tienes, ¿cuántos años?
-¿Yo? -me preguntó sorprendido- veinticuatro . -respondió serio
-¿Cuantos kilos has perdido? -le hable serio.
-¡¿Cómo crees?! -rió- ¿Se nota mucho?
-Si, bastante.
-Bueno, bueno, quise bajar unos cuantos kilitos.. -contestó- pero..
-¿Bajaste o estás enfermo? -fui directo.
-Bajé un poco, es la verdad.
-¿Para cazar a tus víctimas? -le pregunté cuando caminaba hacia el refrigerador.
-Me siento bien.
-Está bien, te creo. -dudé y de inmediato planee una estrategia, listo para el momento de salir con él.
-Es la verdad, pero estoy aquí porque.. -dudó- ..quería estar contigo. -dijo sonriendo con naturalidad, no con sensualidad- Agradezco a Dios la oportunidad de haberte conocido.
-¿Eres creyente? -le hablé incrédulo.
-Aunque no lo creas, sí.
-No lo imaginé y si me permites. -le hablé cuando abría el refrigerador.
-Pasa, -dijo- ¿Vas a desayunar?
-Sí, ya me dio hambre. -le hablé.
-¿Qué vas a hacer de desayunar? -preguntó con curiosidad.
-No lo sé, a ver que hay. -y pregunté con burla- ¿Quieres desayunar?
-Me gusta escuchar esas palabras. -expresó- Que rico. Y ¿Qué vamos a desayunar?
-No sé. -dije- ¿Qué se te antoja?
-Mmm..
-¡Ya sé!! -abrí la puerta del pequeño cuarto de despensa y ambos entramos- Se me antojó algo que hará chuparte los dedos.
-Eso sí me suena interesante. -sonrió- Sabes que soy un especialista en chuparlos..
-No comiences a alburearme, Nick.
-¿Perdón?
-No me hables en doble sentido. -lo dije de buen modo- Además, sostente este paquete de tortillitas de harina blanca. -e hice que sus manos las cargaran- Veamos que hay en el refrigeradorcito. -y tomé jamón, queso manchego, así como unos chilitos verdes que estaban escondidos y secos.
-¿Qué vas a hacer? -preguntó.
-Y jálate ese botecito de salsa roja picante. -salí del cuarto y Nick me siguió.
-Oye, -comenzó a hablar mientras dejaba las cosas sobre una mesa- ¿Te gustaría ir a un lugar que..
-Primero me vas a acompañar a.. -voltee a verlo, definitivamente estaba frente a mí un niño que aparentaba dieciocho años.
-Sí pero vamos a ese lugar, yo quiero invitarte.
-A propósito, ¿No que no tenías dinero? -le pregunté al tiempo que rompía la bolsa plástica de tortillas de harina integral- Traidor mentiroso. -y comencé a tomar una gruesa rebanada de jamón y el queso, doblé y cerré la tortilla, una por una hice las sincronizadas con jamón y queso- Prende el comal de la estufa.
-¡¿Qué es eso?! -dijo frío.
-La charolita que esta a un lado de las parrillas.
-Sí, pero.. -continuó- ¿Por qué traidor?
-No que no tenías dinero.
-El Heaven depositó dinero en mi cuenta, fue bastante.
-¿Quién? -le pregunté cuando ponía de dos en dos las sincronizadas sobre el comal.
-Del Heaven. -culminó.
-Bueno, acepto tu invitación. -le dije cuando pedí un platón y Sterling corrió a buscarlo y dármelo- Pero antes me vas a acompañar a un lugar.
-¿Dónde?
-Ya sabrás. -dije.
-Bueno, pero más al rato iremos al lugar que te dije, ¿Eh? -dijo- Pues se disfruta mejor del ambiente.
-Espero que no me vayas a llevar a un antro de los que acostumbras, porque no es de mi interés.
-No, descuida, a donde vamos a ir.. -sonrió con naturalidad- ..la vas a pasar muy bien.
-No confío mucho en ti, pero ¿qué puedo hacer? -hablé.
-Y desconfías pero vas a acompañarme. ¿Verdad? -culminó.

Desayunamos con tranquilidad, Nick tomaba una sincronizada y la mordía de un extremo, el queso derretido se le salió por el otro lado, nos acabamos las tortillitas de jamón y queso. Tomamos, cada uno, cinco tazas de café con canderel.
-¡Estoy a reventar! -dijo sonriendo y tocando su panza- Oye y el olor que percibí cuando llegué era..
-¡Ah! Eso. -me reí- Era leche que se me quemó hoy por la mañana.
-¿Y no quisiste darme? -habló con un tono de que mal te viste.
-¿Quieres?
-Si. -dijo- Todavía me cabe. -y se levantó para servirse.
-¡Uy! quedé satisfecho, y mira que fueron pocas.
-Qué rico. -me dijo- Pero y ahora ¿Qué hacemos?
-Lavar los trastos, barrer el departamento, trapear el piso de los baños, limpiar los cristales..
-¿No podemos hacerlo mañana?
-Creo que, sí.


CENTRO ROCKEFELLER
CIUDAD DE NUEVA YORK

Los dos estábamos recargados en los andamios para ver hacia la pista de patinaje. El sol nos daba en la cara pero ello no nos impidió caminar por aquella área. Disfruté del aire que de repente se soltó, me quedé atónito pero feliz al ver a las personas caminar con grandes bolsas en sus brazos, a algunas observé cuando entraban a grandes limusinas, negras, grises o blancas. Aquel lugar estaba lleno de gente, era un hervidero.

Los taxis hacían rechinar sus llantas al detenerse para levantar a un cliente. Negros, en grupo, caminaban e intercambiaban cosas que la gente, por lo rápido que caminaba, no lograba percibir, y además, creo que no les importaba. Nick no tenía ni idea del lugar a donde íbamos a entrar.


CENTRO DE SALUD
CIUDAD DE NUEVA YORK

Juntos nos dirigimos hacia este Centro de Salud privado, entramos, hice una solicitud y esperamos. Tres minutos después un médico salió a gritar el nombre completo.
-¿Te sientes mal? -preguntó Nick cuando escuchó su nombre.
-¡Nicholas Sterling Hershko!
-¿Qué diab..? -volteó y miró serio al doctor.
-Van a sacarte un poquito de sangre para hacerte unos estudios. -dije con sincera pena.
-¡No! -habló serio- Me da miedo ver las agujas.. -y sonrió después- ..pero hay que ver que tipo de aguja es.
-Te traje porque me preocupó verte así. -comencé a explicarle- Y más porque me dijiste que habías tenido relaciones con Beli.
-Ricardo yo..
-Perdón, sé que te debí avisar primero. -le comenté- Pero de verdad me preocupó verte tan delgado.
-Ya había pensado checarme pero..
-¡¡Nicholas Sterling Hershko! -volvió a gritar el médico.
-Creo que no debo desaprovechar este momento. -rió y caminó hacia el doctor.
-Así que.. -dijo el médico- ..la prueba para detección de VIH.
-Creo que.. -tomó aire- ..sí - le respondió finalmente.
-No te preocupes, -volvió a decirle el doctor- en menos de cinco minutos saldrás con tu amigo.

A Nick le habían dado una paleta cuando salió del cuartito aquel. Pagué y me indicaron que pasara por los resultados en dos horas.
-Me dolió. -se quejó- Primero me dijeron que cerrara los ojos, los abrí por simple curiosidad cuando me sacaron una agujota.. -después me hizo señas con sus dedos- ..y un chorrito de sangre salió volando.
-¡Ah!, Nick.


CENTRO ROCKEFELLER
CIUDAD DE NUEVA YORK

De la Plaza Rockefeller caminamos hasta llegar al Empire State. Nos detuvimos frente a una tienda de ropa sport.
-¿Te gusta? -me preguntó.
-Es moderna.
-Por cierto, gracias. -me habló mientras doblaba su brazo y miraba su gran herida parchada con un pequeño trozo de curita.
-Perdóname. -comencé a hablar- Debí avisarte primero.
-No te disculpes, eres la primer persona que se ha preocupado por mí, después de Alain.
-¿Aún lo extrañas? -hablé serio.
-Algunas veces.. -dijo- ..lo imagino junto a mí. -y guardó silencio por un momento- Cómo me hubiera gustado seguir con él.
-Hiciste lo que pudiste.
-No lo suficiente. -comentó.
-Nunca es lo suficiente. -aclaré- Nick, siempre me han confundido.. -traté de explicar- con ser homosexual. De tanto que me lo han dicho me ha llamado la atención.. ó mas bien, me ha dado curiosidad.
-¿Más? -volvió a preguntar.
-Siendo homosexual, -aventé de nueva cuenta mi primer pregunta- ¿Cómo es que vives? Me refiero a que..
-Tengo un buen control de mi vida privada.

Alcé mi vista una vez que estuvimos junto al Empire State, me emocionó verlo de cerca. Me gustó mirarlo desde abajo. No es algo similar a la Torre Latinoamericana, que está en mi Mexiquito.
-Nick, Cuando eras pequeño, -le pregunté sin dejar de ver la enorme torre- ¿Qué querías ser de grande?
-Camionero. -respondió.
-¡Camionero! -me sorprendí al escucharlo, de inmediato bajé mi vista para enfocarla hacia él- Nada que ver con lo que eres actualmente, ¿por qué?
-Cuando me escapé de aquel internado, la primer persona que me ayudó a abandonar aquella villa, en las afueras de Oslo, fue un trailero. Me platicó todas sus anécdotas. Me comentó las veces que viajó por el mundo. Sin padres o familiares, se me hizo fácil adquirir esa profesión. Pero me fue difícil seguir ese camino por que nadie quería estar conmigo. Así que, como ya sabes, comencé a prostituirme en las calles. Ello fue antes de..
-¿Qué sentiste cuando te quitaste la ropa y un extraño te tocó? -le interrumpí.
-Mmm.. -expresó Sterling al tiempo que cruzábamos una avenida y yo miraba del otro lado a los bailarines callejeros con sus enormes grabadoras. Varias personas nos golpeaban con sus hombros al pasar junto a nosotros. No respetaban a nadie.
-En el momento en que ese extraño te toca y sabes que vas a tener un contacto homosexual, ¿Qué fue lo primero que se te vino a la mente?
-Nunca había tenido una experiencia de ese tipo. Fue antes de que me prostituyera. De hecho, ello dio la pauta para que comenzara a hacerlo. Disfrutaba de una película de autor, no recuerdo como se llama, era la última función y estaba sentado hasta atrás de aquella sala pequeña. A un lado estaba un hombre, un extraño que ya ni recuerdo. Tenía 15 años. Fue divertido.
-¿Divertido? -pregunté
-Aprender cosas nuevas. -dijo
-¿Difícil?
-Incómodo. -refiriéndose a la posición.
-Y ¿Cuando te besó?
-Me sentí extraño. -respondió.
-¿Cuándo te penetró..? -volví a preguntar.
-Ya no recuerdo. -dijo tras una larga pausa.
-¿Usas condón? -pregunté viéndolo a su cara.
-Sí.
-¿De sabores?
-Uva. -sonrió.

Ya estábamos saliendo de Broadway. Continuamos caminando. En lo más mínimo me cansé. Disfrutaba cada momento junto al gran enemigo de Lester. Era divertido platicar con él.
-¿Cuál es la diferencia entre todo lo que haces? dudé- Me refiero a chupar y..
-Facilísimo, la primera no te va a doler. La segunda más o menos. Aprendes a disfrutarlo.
-Y ¿la diferencia entre las áreas de penetración. -traté de ser decente al hablar y describir esta pregunta, a lo que Sterling sonrió- entre la mujer y el hombre?
-Eres virgen, ¿verdad?
-Err.. -quedé serio y respondí- Sí.
-En la mujer, la vagina se adapta. -habló con tranquilidad explicándome junto con el movimiento de sus manos y dedos mientras caminábamos en pleno Manhattan- Y en el hombre, como su trasero es angosto, se disfruta más de la presión.
-¿Lo has hecho con amistades?
-Sí.
-¿Hombres y mujeres al mismo tiempo?
-Así es, chamaco curioso. -volvió a reír.
-Cuando estás con un hombre, ¿Quién dice yo quiero tenerte primero? ó ¿Quiero que tú seas el que me..?
-Hay varias respuestas para ello. -respondió poniendo su brazo sobre mi hombro- Pero creo que es dependiendo de cuanta energía esté acumulada. El cuerpo decide eso.
-¿Te han impresionado?
-He tenido asombrosos y dotados acompañantes, blancos y negros.. -dijo- ..pero ninguno lo ha hecho.
-Comentaste que para ti no hay diferencias, te da igual acostarte con negros o con blancos, supongo que no lo haces con personas de edad. -y pregunté- ¿Qué tipo de hombre le gusta a Nicholas?
-Me llaman la atención los jóvenes menores a los 21 años. Están abiertos a todo y aprenden.
-¿Han aprendido de ti?
-Algunas veces. -volvió a sonreír y me miró.
-He escuchado estos términos pero no entiendo, -pregunté con suma confianza- ¿Cuál es la diferencia entre el softcord y el hardcore?
-El softcore es, algo así como, -trató de explicar- simular tener relaciones sexuales. El hardcore es el pleno sexo. Sexo en vivo.
-Y ¿Piensas en el hardcore todo el tiempo?
-Sí.
-¿Recuerdas la primera vez que escuchaste la palabra sexo? -pregunté.
-No, aunque con Ari solo mantenía besos y nos tocábamos.
-¡Ah! Nick, -expresé- Eres alguien impresionante.
-Algo así.
-Con un hombre lo hiciste a los 15 y ¿Con una mujer? -pregunté.
-A los 19 años. -dijo.
-¿Cómo te sentiste?
-Me gustó, ¡¡¡Fue algo excepcional!! -dijo riendo.
-No te burles.
-No es que me burle, sino que de verdad fue algo especial. Aprendí muchas cosas de ella.
-Nick. -volví a hablar.
-¿Qué? -me preguntó sin bajar su brazo de mi hombro.
-Ya me cansé.
-¿Qué crees? -dijo- ¡Ya llegamos!!

En pleno Manhattan, en una pequeña bahía de East River, había una feria con juegos mecánicos, acuario, tiendas en donde se venden artículos y comida, así como restaurantes con vista a la Estatua de la Libertad. Nick, con sus brazos puestos en mis hombros me guió hacia la entrada de la feria. Entramos sin hacer larga fila ya que Sterling tenía los pases. Anteriormente los había comprado. Caminamos hacia los estantes en donde vendían sodas.
-Vamos a comprar algo de tomar y después entramos al acuario para ver a Timmy, el delfín amigable.
-Err.. -expresé con burla- Vamos. -con aquellos pases preferenciales, Sterling y yo estuvimos sentados en la quinta fila frente a un enorme escenario acuático. El show estaba a punto de comenzar y Nick se mostraba nervioso, su soda se había acabado y empezó a hacer ruido con el popote y los hielos.

Momentos después, ya iniciado el evento y después de ver el espectáculo de unas focas amaestradas, de los altavoces se escuchó el nombre Timmy, iniciando así la presentación de aquel tierno animalito. Como era costumbre, una joven del equipo técnico pidió la ayuda de alguna persona del público. Nick se quedó serio pero me miró a los ojos.
-Nunca estuve cerca de un delfín. -dijo sonriendo.
-Pues, creo que esta es tu oportunidad. -le comenté aceptando lo que sabía iba a hacer.
-¿No te molestaría? -dijo.
-No, porque estamos aquí para divertirnos.
-¡Tienes toda la razón! -gritó y se levantó rápidamente alzando los brazos y bajando por las escaleras para alcanzar a la joven.

No concebía ver a Nick como un maniático sexual que se divertía como un niño pequeño. Era imposible creerlo, una vez más acepté que él también era un ser humano, caprichoso, con defectos, virtudes y deseos. Cuando salió caminando rumbo a la enorme piscina, dejando ver su delgado cuerpo semidesnudo, blanco, y sus cabellos amarillos, pues en esa ocasión usaba un traje de baño tipo bóxer de colores, todas las personas ahí reunidas comenzaron a aplaudirle.

Entró a la alberca no sin antes de poner caras ya que el agua estaba fría, poco a poco se adaptó a la temperatura y lentamente se fue acercando a Timmy. El delfín, siguiendo órdenes, bailó frente a Nick ocasionando que el agua aventada por sus aletas cayeran sobre la amarilla cabeza de Sterling, descomponiendo de esta manera el peinado que traía. Un fotógrafo, de aquel lugar, de inmediato se acercó a donde ellos estaban, enfocó el lente de su cámara y esperó la orden del entrenador del delfín. Un chasquido en los dedos del entrenador hizo que el animal se mantuviera a flote y se colocara frente a Nick, quien nervioso esperaba la reacción del pez. Timmy se fue acercando lentamente, chacoteando sobre el agua, y Nick se preparaba para recibir el beso de aquel pez. El fotógrafo capturó la esperada escena, tomó la foto en la que los labios de Nick se unieron por un instante en los finos labios del delfín.

Minutos después salimos del acuario. Strerling tenía en sus manos aquella foto y la miraba sorprendido. Por mi parte, observaba a Hershko, quien a pesar de que le habían secado el cuerpo aún se notaba húmedo y arrugado, vi directo a sus ojos aunque estaba de perfil, logré ver su transparente iris, vi el azul de su cornea. Al mismo tiempo él volteó a verme sonriendo y observé con ternura sus mejillas rozadas, chapeadas por el sol que nos daba de frente, sin querer caminamos sobre la pequeña bahía, no comentábamos nada, nuestras bocas guardaron silencio por ese instante.

Nos fuimos a un restaurante, nos sentamos de tal manera que podíamos ver a la Estatua de la Libertad.
-Que hermoso atardecer. -dijo Sterling.
-Nunca había pasado un momento.. -hablé- ..tan.. -el profundo color azul del pequeño océano que ante nosotros reflejaba ese potente color, hacía ver a Sterling de un modo infantil, algo especial, sensible, su piel continuó mostrándose pálida, sus ojos se empaparon de un tono azul marino y sus labios se tornaron rosados- ..padre.
-¿Padre? -me preguntó Nick.
-Es una expresión que quiere decir hermoso, bello o que bueno.
-Rick.. -habló Nick y en ese instante llegó una joven quien nos dio la carta para ordenar lo que se nos antojara- ..Gracias. -le contestó con una sonrisa a la joven- Me has preguntado un sin fin de cosas que con toda sinceridad he respondido.. -y abrió una de aquellas carpetas para ver el menú- Quiero unas costillas a las brazas, -dijo viéndome- tú sabes, me encanta mordisquear.
-Lo sé.
-Creo que es momento de quitarnos las máscaras. -dijo haciendo la carpeta a un lado y viéndome a los ojos.
-¿Por qué dices eso? -le respondí con preocupación.
-Te he dicho todo lo que querías saber. -habló sin detenimiento- Ahora, por favor, háblame de ti.
-¿Qué quieres saber?
-Todo. -dijo- Quiero que me digas todo. -y la joven volvió a detenerse junto a nosotros- Me gustaría saber de ti, desde el principio, ¡eh! -Sterling pidió sus costillas a las brazas y yo, sólo una milanesa con salsa de champiñones- No eres estadounidense, ¿Verdad?
-No, soy Mexicano. -afirmé.
-¿Cuántos años tienes? -preguntó recargando sus brazos sobre la mesa al tiempo que juntaba sus manos.
-24 años, también.
-Somos de la misma edad. -dijo sonriendo- ¿A qué te dedicas? -volvió a hablar.
-Ahorita, a buscar empleo.
-Eso sí es interesante, ¿estudiaste?
-Si, Ciencias de la Comunicación. -hablé.
-¿Tienes amigos o hermanos? -sonrió y se acercó lentamente hacia a mí a pesar de que la mesa le estorbaba.
-Dos. -le comenté- Aunque no los veo..
-¿Por qué? -preguntó- ¿Problemas familiares?
-Si.
-¿Los consecuentas? -dijo
-No.
-¿Cómo te envolviste en esto? -preguntó- Más bien, ¿Cómo conociste a Beli? Responde con sinceridad, ¿fue en un chat?
-No.-solté unas risa casi imperceptible- Fue por casualidad.
-Tu sonrisa es pícara. -dijo- Me agrada mucho verla.
-Aunque es difícil sacarla.
-Si, me he dado cuenta de ello. -dijo serio- Como sabes, mi hobby es el sexo ¿Cuál es el tuyo?
-Escribir.
-¿Qué escribes?
-Vidas, ambientes, textos que involucran el lado sentimental..
-Todos involucran sus sentimientos. -corrigió- ¿Has tenido novias o novios? -dijo pícaro.
-Sólo una, y ello fue hace mucho tiempo atrás, mucho antes de conocer a Beli y a algunas personas más. Como a Luis y Scott, unos amigos.
-¿Qué sucedió con ella? -preguntó.
-La conocí el primer semestre de mi carrera y.. -dudé.
-¿Puedo saber? -insistió.
-Me dejó, aún no entiendo por qué.
-Déjame responder a ello. -me habló- No le diste a esa relación el tiempo para madurar y cosechar.
-Fueron muchas cosas que..
-No, esto siempre es así. -y de inmediato nos trajeron los alimentos que pedimos.

Tres jóvenes pasaron junto a nosotros, evidentemente eran cholos. No nos preocupó su presencia. Comenzamos a comer tranquilamente, Nick continuaba con sus preguntas y a mi no me molestaba responder.
-Como no has utilizado tu.. -titubeó- ..parte.
-¿Noble? -respondí.
-Así es.
-No. -le respondí con serenidad.
-¿Te gustaría aprender? -fue directo y al grano.
-Nick, -le hablé serio- eso será a su debido tiempo.. -y continué- ..y será con..
-¿Ella? -preguntó con duda.
-Tal vez a mi regreso vaya a buscarla, quiero comenzar a renacer. Todavía espero una oportunidad más. -dije.
-Los regresos son dolorosos.
-Como tú mismo lo dijiste, -le aclaré también- se desean.

La cara de Nick se llenó de tristeza pero sus ojos se mantuvieron firme. Lo miré con suavidad, con ternura, y continué comiendo.
-Nick, eres una persona dulce, tierna, con una personalidad controversial, atento con las personas a quien quieres brindarle tu amistad. Eres inteligente y calculador cuya voz hace que las personas se derritan al escucharte..
-¿Qué? -preguntó Sterling con duda.
-No eres exhibicionista, más por tu sentido de dar haces feliz a la gente.
-¿Por qué..?
-El joven de tu derecha ha estado pensando lo que te he dicho.
-¿Cómo lo sabes?
-No te ha quitado la vista desde que llegamos a este lugar. -le dije- Creo que le gustaste y creo que ha estado echándome miradas asesinas. -sonreí.
-¿Él? -y Nick volteó a mirarlo- Es, -no fue discreto- muy bonito.
-Atractivo. -fue lo que le dije pues aquel individuo era un joven de tal vez 16 años de edad.
-Bueno pues, -Sterling lo miró de nueva cuenta, aquel joven estaba acompañado de sus padres, aquel individuo fue discreto pero Nick no, con picardía pero respetuoso, le mandó un enorme beso desde donde estaba sentado.
-¡Ah, Nicolás!! -estaba sonriendo- Qué cosas.
-Pues, esta es la vida. -comentó Nick, continué comiendo y sin querer vi hacia la mesa de aquellos individuos que anteriormente habían pasado junto a nosotros. Mi mirada se alzó tranquilamente hasta ver la cara de uno de esos hombres, recuerdo que estaba calvo, con barba de candado, de piel apiñonada, y sus ropas eran holgadas, de tallas grandes. La mirada de ese hombre se estrelló con la mía y de inmediato cambié el rumbo de mi vista- ¿Pasa algo? -preguntó Nick.
-No, sólo recuerdo.

Nick Sterling no hizo comentarios, no insistió en retomar la plática anterior, ni hizo referencia a que si me gustaría tener una experiencia, o más bien una relación con él, puesto que esa era su tirada. Me di cuenta de ello en el restaurante.
-Nick, ¿por qué no echas raíces en este país?
-Quiero estar estable en todos los sentidos. -habló al tiempo que caminábamos sobre un puente de madera ubicado a un lado del restaurante en donde estuvimos.
-Busca un empleo, algo en donde puedas sostenerte y piensa en buscar a alguien.
-No me he enamorado. -dijo- Aunque estoy preparado para recibir al amor con los brazos abiertos.
-Lo que dices está bien.
-Me gustaría que fuera contigo. -nos detuvimos y nos recargamos en un barandal mirando hacia la estatua de la libertad, y volteó a verme- Es verdad.
-No, Nick.
-No es un capricho. -dijo- Sé que me he revolcado un sin fin de veces. Que tú y yo somos totalmente diferentes. -y sonrió regresando su vista hacia el frente- Mira lo que te estoy diciendo. Nunca creí hacerlo.
-Aunque creas que puedo dar mi brazo a torcer. -dije- No es mi destino serlo.
-Sé que para ti soy de lo peor. -dijo.
-No es cierto, eres una persona especial. Un amigo a quien aprendí a querer.
-¿De verdad? -río- Nadie me había dicho lo que tú.
-¡Ah, Nick! -expresé.
-Ricardo, -dijo- cierra los ojos. -y así lo hice- Respira profundamente. -y también cerró sus ojos- Ahora, escucha lo que este pedazo de océano quiere decirnos. -y continuó- Entrégate.
-Sí. -le respondí y lentamente dejé que mi cuerpo se entregara al ambiente logrando escuchar las palabras del rió- Que tranquilidad.
-Me gusta mucho respirar el aroma de la humedad. -reflexionó.

Sterling y yo abrimos nuestros ojos al mismo tiempo. Él me miró con delicadeza y yo, alejado continué mirándolo.
-Gracias. -le hablé.
-A ti, -dijo- porque me has enseñado muchas cosas. -lentamente se acercó para darme un fraternal abrazo. Un abrazo de amistad más que de otra cosa.

Y continuamos caminando, esta vez en dirección a la feria, por aquel suelo de madera. Apenas cruzamos una pequeña porción de arena y Nick se adelantó ya que quería comprar un barquillo con helado de fresa. No dije nada, dejé a Sterling adelantarse, pero detrás de mí, alguien tomó mis brazos y me forzó a hacerlos para atrás. Frente a mí se colocó un tipo calvo y con barba de candado, joven, que de inmediato identifiqué por sus ropas cholas.
-Ese.. -habló en un espanglish inentendible-. puto.. -y sorpresivamente me golpeó en la boca del estómago.
-¿Qué? -Irremediablemente caí al suelo echando un poco de sangre por la boca. Aquel cholo soltó una patada que mis costillas soportaron. El hombre que me había sujetado por detrás solo reía.
-¡Puto! ¡Puto! -continuaba gritando y pateándome. Mis costillas soportaban la dureza del trato.
-Oye.. -apenas podía mover mis labios.
-¡Callá! -gritó en un tono argentino el tipo que reía.
-¡Vaya! ¡Vaya! -se escuchó una voz sensual- Este muñequito quiere divertirse un rato. -Y Sterling se detuvo con seriedad sosteniendo su cono de helado de fresa.
-¿Quién caraj..? -preguntó el hombre que reía.
-¿Por qué nunca me invitan a las fiestas? y sonrió con gran picardía aventando el helado de fresa hacia un bote de basura- Los americanos, últimamente se han vuelto muy egoístas.

Apenas terminaba de hablar cuando un tercer individuo se acercó a Sterling por la espalda, con su dedo tocó tres veces el hombro derecho. Nick volteó con delicadeza y sonrió. Recibió un buen golpe en la cara y cayó sobre la arena riendo. El joven que me estaba golpeando volteó y miró a Nick, de igual forma comenzó a propinarle una severa golpiza. Sterling logró detener una de las patadas de aquel hombre, Nick se levantó, y cuando estuvo frente a él, juntó sus manos y las movió de tal modo que hizo tronar los huesos de sus dedos.
-Como dije antes, -volvió a hablar- este muñequito quiere divertiste un rato. Un buen rato. -susurró.

Sterling peleó con ese hombre, ninguno otro individuo se metió en la batalla. Con fuertes golpes ese hombre cayó varias veces sobre la arena. De igual modo, Nick cayó pero encima de varios botes de basura. Ambos pelearon hasta que se cansaron. Finalmente, cada quien se fue por su lado. Ayudé a levantar a Nick pues estaba cansado y caminamos hacia la avenida. Tomamos un taxi y como pude lo aventé al asiento trasero del vehículo. A las diez de la noche con treinta minutos llegamos al edificio Wellington.


EDIFICIO WELLINGTON
CIUDAD DE NUEVA YORK

Abrí la puerta y a rastras llevé a Nick a acostarse en la cama de Lester. Encendí la luz y vi su cara, un poco hinchada pero sin moretones. Una vez que se acostó abrió sus ojos y adormilado sonrió. Le ayudé a quitarse la chamarra y la playera, lo recargué en la almohada y lo observé. Donde sí se le veían marcas era en su torso, sólo un golpe que fue el decisivo para que en su piel la suela del zapato dejara huella.

Vi, que sobre un buró estaba un teléfono con identificador de llamadas y grabadora. Tenía un mensaje grabado y de inmediato apreté un botón para escucharlo.
-Estimado señor Arenas, observamos que los estudios que solicitó para el joven Nicholas Sterling Hershko no fueron recogidos en el lapso determinado por la empresa. Dado que es de prioridad los resultados de este examen, nos es gratificante informarle que salió negativo en el estudio de la prueba de ELISA. Mucho agradeceremos sírvase pasar a este Centro de Salud por los resultados por escrito.
-¡Oíste eso, Nick! -le dije con felicidad pero él no respondió, cayó en un profundo sueño- Está bien, descansa.

Recuerdo que me recargué en la almohada y aventé mis zapatos, el silencio me arrulló y comencé a bostezar. Me recosté al lado contrario de Sterling.
-Nick. -le hablé con la boca abierta y soñoliento- Gracias por esta maravillosa tarde. -y me quedé dormido.
-De nada. -habló imperceptiblemente pero abrió sus ojos y sonrió.

El reloj marcó las cuatro de la mañana, a pesar del cansancio y a pesar de que Sterling estaba orientado viendo hacia la derecha y yo viendo hacia la izquierda, comencé a dormitar más que dormir. Escuchaba los ruidos que Nick hacía, sollozaba en un silencio fingido. Volví a cerrar mis ojos y momentos después sentí movimientos en la cama. Débiles movimientos. Hice que no me di cuenta, hice que continuaba durmiendo con profundo sueño, sentí los vaivenes de su mano que posaban sobre su viril miembro. Nick se masturbaba en silencio. Su cuerpo se entumía en ese pequeño espacio. No dije nada y no hice caso al respecto.

Nota de Ricardo Arenas:
A las seis de la mañana, Nick salió del departamento de Lester, bajó por el ascensor y salió caminando sobre la banqueta húmeda aspirando de nueva cuenta al ambiente. No se despidió como es su costumbre pero dejó una nota sobre la mesa que dice: "cuando vi tu sonrisa supe que estaría junto a ti Ricardín, de cualquier modo o cualquier forma. Me hubieras dejado demostrar que el Nick que conociste no soy yo. Me hubiera gustado mostrar y compartir al Nick que estaba frente a ti", y desde entonces no volví a saber de él. La nota escrita con puño y letra esta bajo mi resguardo en los archivos de Escucha, por la Mañana Olvidaste Decirme... Adiós.

Nikolas Sterling Hershko (q.e.p.d.)